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Evaluación de la educación nacional


En verdad, Panamá enfrenta retos importantes en materia educativa. Como se ha visto, el país tiene rezagos significativos en cantidad y calidad de la educación con relación a las economías avanzadas. Los procesos de transformación productiva exitosos de los países asiáticos, y de otras regiones del mundo, descansaron en buena medida sobre la acumulación del capital humano adecuado para la adopción tecnológica y la renovación en áreas de alto potencial productivo.

De las experiencias y realidades educativas de los últimos diez años (2000-2009) en Panamá, se derivan lecciones e implicaciones de “políticas improvisadas” en materia de educación en dos dimensiones fundamentales. Por una parte, la importancia de concentrar esfuerzos en el mejoramiento de la calidad del sistema educativo en todos los niveles de educación, y por la otra, la necesidad de fomentar la acumulación de capital humano altamente calificado en las áreas donde el país muestra cierto dinamismo exportador, y de promover la capacitación técnica para la adopción tecnológica en las actividades más rezagadas. Las medidas de calidad en la educación son, en esencia, aproximaciones al acervo de conocimientos y destrezas acumulados en las diversas áreas del conocimiento. Estas medidas han demostrado ser mejores que las que indican solo la cantidad de educación recibida por el individuo, lo cual explica el renovado énfasis por parte de la comunidad internacional en mejorar la calidad educativa en la región latinoamericana. Son muchos los países de la región, incluyendo a Panamá, que han emprendido programas y proyectos orientados a este fin, especialmente para los niveles básico y secundario, aunque la evaluación del PREAL (2006-2009) sugiere progresos limitados, en buena medida debido a la adopción incompleta de algunas iniciativas, y en algunos casos por su diseño inadecuado, vale decir, “falta de planificación integral de la educación”. Sin embargo, es importante que la equidad y la calidad educativa continúen tomando fuerza como prioridades en la agenda educativa de la región, y particularmente de nuestro país.

Mejorar la calidad de la educación es un reto de considerables proporciones y de gran complejidad, y, aunque el debate académico aún no ha concluido, existen algunos lineamientos que pueden servir de base para políticas educativas en este sentido. En particular se destacan los siguientes: (1) Establecer metas claras en términos de indicadores de desempeño objetivos para la educación básica y media. (2) Otorgar a las instituciones educativas públicas mayor autonomía para decidir sobre aspectos administrativos. (3) Fortalecer la carrera docente a través de la capacitación, el mejoramiento de las condiciones laborales de los docentes, y el establecimiento de mecanismos de evaluación de desempeño.

Los educadores deben ser evaluados sobre la base de medidas objetivas de desempeño, y su trayectoria profesional debe depender no solo de su antigüedad sino también de la calidad de su trabajo.

101 años de Panamá América

 
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