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Evaluación de las reformas tributarias


Ya tenemos más de 15 días de experiencia en una de las acciones del presente gobierno más cuestionadas de su período presidencial. Los resultados han sido exactamente como lo pronosticamos en la Comisión de Desarrollo Económico de la APEDE; y en los planteamientos, argumentaciones, exposiciones y debates que realizamos durante el proceso de análisis y revisión de las medidas tributarias, las cuales ya no sabemos cómo llamarlas: si reformas, medidas de equidad, paquete fiscal o, simplemente, el resultado de un capricho o necesidad mal justificada y, peor aún, mal argumentadas. Aunque a ciencia cierta la ley aprobada y reglamentada ya lo hizo, y la llama reformas tributarias.
No cuestionamos la necesidad de recursos ni la necesidad de ajustarnos para el futuro; lo que fuertemente criticamos y lamentamos es que utilicemos necesidades como excusas a la mala gestión y administración de algo tan importante para todos los panameños, como son los recursos del Estado.
Insistentemente hemos señalado, interna y externamente, que con algo tan sencillo como “una buena conducta en el gasto público”, en términos de contención y recortes correctos, pudiéramos tener recursos adicionales para la gestión gubernamental y no tener que recurrir a las diferentes clases económicas para encontrar recursos a través de la vía más impopular y menos oportuna en época de crisis económica, como son los impuestos.
Al evaluar las medidas tributarias, manifestamos siete puntos básicos: 1- Con la implementación de las medidas tributarias, quién garantizaba tener un sistema más equitativo en términos de impuestos. 2- Si era realmente necesario ejecutar una acción poco popular cuando se tenían esquemas adicionales para la obtención de los recursos. 3- Cuestionamos el nivel de divulgación sobre las bondades de las reformas y, por supuesto, la puesta en marcha de las mismas. 4- Basado en qué análisis encontraba el gobierno una verdadera justificación para la Reforma Tributaria. 5- Cómo sería el proceso de implementación con la utilización de la Ley y el Decreto de Reglamentación. 6- Sabemos lo difícil que es encontrar un momento para hablar de impuestos, por el tema, las características del mismo y lo que implica; pero en realidad: luego de dos años de contracción económica con los principales indicadores negativos o a la baja; con ningún crecimiento del producto interno bruto; el desempleo creciendo; empresas cerrando; no era el tiempo adecuado para iniciar y ejecutar este proceso. 7- Adicionalmente, como todo en la vida de los negocios y el quehacer de los gobiernos, además de poner en duda las medidas en sí, cuestionamos lo que normalmente falla en un proceso tan complicado y con las características de una reforma al nivel nacional.
En los siete aspectos anticipamos dificultades en general y formas específicas, desde elementos de actitud, conocimiento, divulgación hasta la ejecución como tal.
En los pasados 15 días, nuestro pronóstico ha sido exacto, mucho más fácil que determinar anticipadamente cuándo es la próxima Semana Santa, o bien algo más complicado como un pronóstico de resultados estadísticos, con un análisis previo adecuado. Veamos en qué nos basamos: Conocimiento general. Si clasificamos al público o a los contribuyentes en general, los podemos ubicar en tres grandes grupos:
  • A-Consumidores


  • B- Administradores


  • C- Empresarios y propietarios


Todos, y con muy pocas excepciones, han enfrentado dificultades de información sobre la aplicación y ejecución de las reformas tributarias. Tal vez no podamos decir que nadie entiende, pero sí podemos señalar que el factor común durante este período ha sido: ¿Cómo es? ¿Cuál es la interpretación? ¿Cómo lo hago? No entiendo o, simplemente, la mejor opción para muchos y la que no contribuye en nada. Dejémoslo como estaba o, sencillamente, vamos a cobrar; que tampoco es justo. Todas son difíciles y más duro aún es que no se obtiene información para salir adelante.
Hay sectores específicos que tienen una serie de dudas con la implementación de estas reformas; todos con cuestionamientos que, probablemente para los promotores del proyecto, son sencillos y fáciles de entender, pero parece que no es así. Y como toda ley, siempre hay una sola; pero las interpretaciones están directamente ligadas al número de personas que las traten de entender específicamente: corredores de seguro, propietarios de inmuebles, usuarios de tarjetas telefónicas, comercio al detalle, profesionales en general. Sobre todo cuando existen artículos de la ley que son de una interpretación diferente a las del decreto de reglamentación. Personas con amplia experiencia en los sectores privado y gubernamental han aceptado públicamente las discrepancias que tienen las medidas y las dificultades que enfrentaremos para aplicarlas, no sólo en estos primeros días donde ha reinado de todo menos la claridad y buena ejecución de las reformas, sino en los días que vienen, donde cada vez aprendamos más y más sobre el verdadero impacto en el ciudadano, las profesiones, los bienes y los servicios.
Como ejemplo, citemos el impuesto de ITBMS y evaluemos el impacto en general, y no seamos tan rápidos en mencionar la frase que muy ligeramente han expresado los defensores de la medida: Es que sólo es un 5%, ya que si evaluamos que solamente es un 5% en algunos aspectos; entonces, tal vez, no era tan necesaria. Para ilustrar, utilicemos el 5 % de ITBMS sobre los productos y servicios. En Panamá, un país donde la inflación nunca ha sido un factor crítico como en los países vecinos, el gobierno de un momento a otro implementa por ley un 5% de inflación sobre una serie de servicios y producto para la población en general.
Como señalo al principio, no es nuestra posición cuestionar por cuestionar.
Los medios, en todas sus instancias, han señalado las dificultades que se han dado, y en línea con nuestra posición de cuestionamiento y necesidad de las medidas, como es ley tenemos que cumplirla y acatarla como buenos ciudadanos; pero ojalá los próximos días sean de mayor claridad, transparencia y de un nivel de entendimiento adecuado para todos los ciudadanos. Sobre todo cuando el sector empresarial ha cuestionado puntos específicos como Simplificación del Sistema, el cual no se ve en el corto plazo, más cuando ahora hay nuevos trámites; como la necesidad de utilizar Certificaciones de Contribuyente o No Contribuyente; ejercer e involucrarse en el complicado Sistema de Devolución de Créditos, factores que dificultan aún más el desempeño del sector empresarial.
Algo sensato sería plantearse, como entes serios y responsables, un alto en el camino y aceptar los errores, las observaciones de los diferentes sectores de la población y ejercer medidas que permitan un manejo correcto; facilitar la interpretación y, a su vez, la implementación de las reformas.
Nos queda camino por recorrer. Ojalá sea diferente al de estos primeros días y podamos, al final, poder manifestar posiciones claras sobre las necesidades reales de estas medidas, verificar los procesos de recolección, administración y el uso de los recursos obtenidos en este proceso.
*Presidente de la Comisión de Desarrollo Económico de la APEDE.

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