Evaluación del carnaval acuático
"Toda actividad humana por muy simple que parezca, debe ser sometida a una sana y reflexiva evaluación", reza un elemental principio dentro de todo proceso de organización y administración y, en el caso particular del carnaval acuático de Penonomé con muchísima y justificada razón, dada la complejidad que significa la organización y el desarrollo de este evento, debido a las múltiples relaciones, factores y elementos que intervienen en esta actividad.
En primera instancia, advertimos que no solamente es en este año que, sin dudas, tuvo mayor afluencia por efecto de la atinada suspensión del carnaval en la región de Azuero, a raíz del brote epidémico del virus Hanta, que el carnaval acuático de Penonomé, ante propios y extraños, no resultó a todas luces el más adecuado, sino que por el contrario, su desnaturalización se viene agudizando paulatinamente durante los últimos años.
Tenemos que admitir que la realización del carnaval, que acaba de finalizar, durante los cuatros días, se escenificaron continuos actos desordenados, manifiestas vulgaridades, riñas, malas costumbres y las consabidas y desmedidas emociones desenfrenadas, principalmente, entre los jóvenes, profundizando todo ello, por efecto fundamentalmente de la injerencia del alcohol, situación problemática que se acentúa cada vez más en nuestra campiña.
El año pasado, por diversos medios de comunicación social, pudimos constatar lo que aquí aseveramos cuando una vez terminada esta tradicional celebración, se vertieron opiniones serias de coterráneos expresando su pesar por la forma un tanto desmoralizadora como se desarrolló la actividad.
Por la naturaleza del ambiente natural que presenta nuestra ciudad zaratina de proyección hacia el turismo, habría que definir si hay o no razón, para volver a denominar esta actividad "Festival Acuático", porque nos parece que esta connotación puede llevarnos a encontrar reflexivamente, el perfil que nos acerque más a las metas y propósitos que se persiguen y enrumbar con propiedad, las acciones y las estrategias que sean pertinentes, comprometiéndose a conciencia todos los involucrados hacia una misma dirección.
Tan difícil está la situación que, un miembro activo de la junta, nos manifestaba el calor de las actividades, que ni la institución policial puede sobrellevar las conductas negativas que surgen producto de la embriaguez, reitero, principalmente,por parte de los jóvenes.
Hay que hacer algo y pronto. Llamamos la atención en la necesidad de una convocatoria ampliada para oír las opiniones, juicios de valor y las críticas constructivas que mejoren la organización de esta actividad que le pertenece al pueblo.
Se habla entre los citadinos, de crear un Patronato, que de manera cívica fije los correctivos convenientes para lo cual habría que considerar, claro está, los sanos propósitos del festival, sus orígenes y antecedentes y la experiencia acumulada desde su inicio hasta el presente.
Con plena autonomía en la toma de decisiones, este patronato con representación de todos los sectores de la sociedad civil penonomeña, estaría en capacidad de reformular políticas y nuevos rumbos. Aprovechamos este momento oportuno para solicitar, mediante el diálogo, mejorar las condiciones en que se está desenvolviendo el Festival Acuático Penonomeño, en la confianza que, con esta acción, estaremos elevando la cultura y la condición socio-económica de un pueblo.
En primera instancia, advertimos que no solamente es en este año que, sin dudas, tuvo mayor afluencia por efecto de la atinada suspensión del carnaval en la región de Azuero, a raíz del brote epidémico del virus Hanta, que el carnaval acuático de Penonomé, ante propios y extraños, no resultó a todas luces el más adecuado, sino que por el contrario, su desnaturalización se viene agudizando paulatinamente durante los últimos años.
Tenemos que admitir que la realización del carnaval, que acaba de finalizar, durante los cuatros días, se escenificaron continuos actos desordenados, manifiestas vulgaridades, riñas, malas costumbres y las consabidas y desmedidas emociones desenfrenadas, principalmente, entre los jóvenes, profundizando todo ello, por efecto fundamentalmente de la injerencia del alcohol, situación problemática que se acentúa cada vez más en nuestra campiña.
El año pasado, por diversos medios de comunicación social, pudimos constatar lo que aquí aseveramos cuando una vez terminada esta tradicional celebración, se vertieron opiniones serias de coterráneos expresando su pesar por la forma un tanto desmoralizadora como se desarrolló la actividad.
Por la naturaleza del ambiente natural que presenta nuestra ciudad zaratina de proyección hacia el turismo, habría que definir si hay o no razón, para volver a denominar esta actividad "Festival Acuático", porque nos parece que esta connotación puede llevarnos a encontrar reflexivamente, el perfil que nos acerque más a las metas y propósitos que se persiguen y enrumbar con propiedad, las acciones y las estrategias que sean pertinentes, comprometiéndose a conciencia todos los involucrados hacia una misma dirección.
Tan difícil está la situación que, un miembro activo de la junta, nos manifestaba el calor de las actividades, que ni la institución policial puede sobrellevar las conductas negativas que surgen producto de la embriaguez, reitero, principalmente,por parte de los jóvenes.
Hay que hacer algo y pronto. Llamamos la atención en la necesidad de una convocatoria ampliada para oír las opiniones, juicios de valor y las críticas constructivas que mejoren la organización de esta actividad que le pertenece al pueblo.
Se habla entre los citadinos, de crear un Patronato, que de manera cívica fije los correctivos convenientes para lo cual habría que considerar, claro está, los sanos propósitos del festival, sus orígenes y antecedentes y la experiencia acumulada desde su inicio hasta el presente.
Con plena autonomía en la toma de decisiones, este patronato con representación de todos los sectores de la sociedad civil penonomeña, estaría en capacidad de reformular políticas y nuevos rumbos. Aprovechamos este momento oportuno para solicitar, mediante el diálogo, mejorar las condiciones en que se está desenvolviendo el Festival Acuático Penonomeño, en la confianza que, con esta acción, estaremos elevando la cultura y la condición socio-económica de un pueblo.