Evaluación institucional
La globalización y la apertura de mercados han incrementado el número y forma de los competidores; la crisis económica a nivel mundial lleva a los países y organizaciones a buscar la optimización de sus recursos y los avances científicos y tecnológicos que nos colocan en la era del conocimiento, factores éstos que han traído grandes cambios en la educación superior.
Para hacer frente a todos estos movimientos, los sistemas de educación superior requerirán de grandes transformaciones si se desea estar en capacidad de servir con eficiencia, eficacia y efectividad a nuestros países. Una universidad no tiene forma de cómo enseñar a una persona toda la información que necesita para cuando se gradúe.
Profundas innovaciones deben realizarse en el enfoque, misión y quehaceres de las universidades de los países latinoamericanos, más aún cuando el conocimiento es visto como un factor importante de desarrollo.
Las instituciones universitarias deben comprender que las sociedades a las que sirven hoy son muy diferentes de hace algunos años, por lo que es necesario que se modernicen, cambien y se transformen de acuerdo a los nuevos retos que se plantean.
La Evaluación Institucional se establece como una poderosa estrategia de gestión del cambio, mejoramiento y transformación que se requiere; ésta se orienta hacia la permanente adecuación no sólo de las demandas sociales, sino también a las necesidades educativas.
La Evaluación Institucional es un proceso mediante el cual se recoge, analiza e interpreta información relevante para la toma de decisiones. A través de ella (según Salcedo) se desarrollan un conjunto de estrategias que permiten apreciar los resultados de la acción institucional con el fin de orientar las metas y políticas establecidas de acuerdo con los intereses sociales que le son inherentes.
Al someterse a un proceso de Evaluación Institucional, las universidades contarán con elementos que le permitirán hacer juicios de valor en cuanto a la pertinencia y la razón de ser de sus objetivos, su grado de cumplimiento y la forma en que han sido alcanzados. Esta no es una tarea sencilla, sin embargo, es una que se debe iniciar si se desea conocer las fallas y las adecuaciones que se deben realizar para lograr obtener centros de estudios de calidad competitiva en el ámbito local e internacional.
Por no ser una tarea sencilla es necesario que en las instituciones universitarias se creen las condiciones para lograr el éxito de este proceso. Según Simoneau, entre las condiciones están que las autoridades estén realmente de acuerdo con el proyecto y lo manifieste a los interesados, la organización debe estar abierta a la innovación y al cambio, los métodos empleados deben ser objeto de consenso, el programa debe tener buena publicidad y debe realizarse en una época favorable.
Es necesario que las universidades elaboren una cultura de evaluación, comprendan que es necesario apreciar el resultado de todas las actividades que se realizan para poder fortalecer los aciertos y poder corregir los errores.
Es aquí donde está lo más importante de la evaluación institucional, que nos permite conocer y enmendar errores.
Para hacer frente a todos estos movimientos, los sistemas de educación superior requerirán de grandes transformaciones si se desea estar en capacidad de servir con eficiencia, eficacia y efectividad a nuestros países. Una universidad no tiene forma de cómo enseñar a una persona toda la información que necesita para cuando se gradúe.
Profundas innovaciones deben realizarse en el enfoque, misión y quehaceres de las universidades de los países latinoamericanos, más aún cuando el conocimiento es visto como un factor importante de desarrollo.
Las instituciones universitarias deben comprender que las sociedades a las que sirven hoy son muy diferentes de hace algunos años, por lo que es necesario que se modernicen, cambien y se transformen de acuerdo a los nuevos retos que se plantean.
La Evaluación Institucional se establece como una poderosa estrategia de gestión del cambio, mejoramiento y transformación que se requiere; ésta se orienta hacia la permanente adecuación no sólo de las demandas sociales, sino también a las necesidades educativas.
La Evaluación Institucional es un proceso mediante el cual se recoge, analiza e interpreta información relevante para la toma de decisiones. A través de ella (según Salcedo) se desarrollan un conjunto de estrategias que permiten apreciar los resultados de la acción institucional con el fin de orientar las metas y políticas establecidas de acuerdo con los intereses sociales que le son inherentes.
Al someterse a un proceso de Evaluación Institucional, las universidades contarán con elementos que le permitirán hacer juicios de valor en cuanto a la pertinencia y la razón de ser de sus objetivos, su grado de cumplimiento y la forma en que han sido alcanzados. Esta no es una tarea sencilla, sin embargo, es una que se debe iniciar si se desea conocer las fallas y las adecuaciones que se deben realizar para lograr obtener centros de estudios de calidad competitiva en el ámbito local e internacional.
Por no ser una tarea sencilla es necesario que en las instituciones universitarias se creen las condiciones para lograr el éxito de este proceso. Según Simoneau, entre las condiciones están que las autoridades estén realmente de acuerdo con el proyecto y lo manifieste a los interesados, la organización debe estar abierta a la innovación y al cambio, los métodos empleados deben ser objeto de consenso, el programa debe tener buena publicidad y debe realizarse en una época favorable.
Es necesario que las universidades elaboren una cultura de evaluación, comprendan que es necesario apreciar el resultado de todas las actividades que se realizan para poder fortalecer los aciertos y poder corregir los errores.
Es aquí donde está lo más importante de la evaluación institucional, que nos permite conocer y enmendar errores.