¿Evaluaciones educativas?
HACE POCOS días que algunas agencias internacionales llamaron la atención con respecto a las evaluaciones rotundamente negativas que habían venido presentando en torno a los resultados del sistema educativo de los últimos años, en varios países latinoamericanos, incluyendo a Panamá. Ya es un lugar común que tales agencias se hagan eco de las taras que resultan en nuestra enseñanza educativa, en todos los niveles de la educación, tanto pública como privada, en nuestros países. Nunca hemos leído en esos documentos de valoración, categóricas reformas o recomendaciones, para que nuestros sistemas de educación implanten rectificaciones de amplio radio, en torno a lo que es, sin evasivas ni hipocresías, el fracaso de la educación que ha venido caracterizando, en la materia, a nuestros países. O sus recomendaciones no se han ensayado, o no existen. Y cualquiera sea la verdad, la situación continúa marcando sus negros y alarmantes tonos.
Si pensamos detenidamente sobre el particular, y ampliamos el examen a otros sistemas de las actividades humanas en la geografía latinoamericana, el panorama es, sencillamente, desolador, puesto que los resultados negativos en muchos aspectos de la vida colectiva de esta región, no ocultan sus desastrosas realidades. Si reducimos nuestro enfoque a los países más próximos a Panamá, nos percatamos de la existencia de lacras alarmantes en todo el cuerpo social de las naciones aludidas. Veamos los casos de América Central, en donde últimamente, los escándalos gubernamentales de lo que se ha querido llamar con locución lamentable por lo inexacta, "la clase política". Varios gobernantes salientes de su ejercicio gubernativo han estado bajo la lupa, incluso de las autoridades penales de las repúblicas centroamericanas, por hechos comprobados de corrupción en que han incidido tales funcionarios.
¿Qué es lo que esta ocurriendo en nuestros países, cuando gobernantes de años de ejercicio político aparentemente favorable en sus resultados, proceden al desnudo en sus transacciones dolosas, cuando los gobernados los creían hombres probos? Los líderes políticos aludidos han quedado transformados en pigmeos y en seres deshonestos. El sistema jurídico no les permite reelegirse, pero ellos no poca veces quedan en la impunidad, o en una penumbra de semi-investigados, y cuando caen en ella, el régimen judicial propicia que se les olvide y todo queda en nada.
Como puede advertirse, el problema no es sólo educativo, sino de un general fracaso de tales gobernantes, grupo negativo y pecaminoso. Y si trasladamos el ojo mágico de esta revisión a las célebres "partidas secretas", "partidas discrecionales", o como quiera llamárseles, Panamá no se queda postergada, ni sale librada sin pecados. La única diferencia con casos que están tras las rejas, se debe a la complicidad o silencio de los juzgadores, que para colmo casi siempre han sido nombrados por los mismos Presidentes sub-júdice.
A veces, los pueblos no se dejan engañar. Recordemos lo que sucede en estos meses en Europa, en donde varios pueblos (Francia. Holanda, etc.) han rechazado la Constitución de la Unión Europea, nuevo sistema político regional que alcanzó muchos triunfos años atrás y que ahora es víctima de su propia crisis, sin que se sepa todavía que se trata de un resultado circunstancial o de un proceso definitivo.
En Panamá, la escandalosa jugarreta de los durodólares o la de los gastos "secretos" presidenciales, han caído en el fango del pecado original de tan desmedida ambición pecuniaria. No obstante, nosotros todavía fincamos esperanzas en que el pueblo panameño abra los ojos y comience a poner las cosas en su lugar, más tarde o más temprano, porque la pregunta titular sobre las "evaluaciones educativas" fácilmente puede convertirse en un interrogante general sobre el régimen político reinante en Panamá, y que las fuerzas políticas escondidas en nuestro pueblo, ojalá, como decimos, abran los ojos y les propinen su jaque mate, ya que sólo les queda el sendero de continuar en la miseria globalizante, pobremente reiterada en cada quinquenio ("¿democrático?").
Si pensamos detenidamente sobre el particular, y ampliamos el examen a otros sistemas de las actividades humanas en la geografía latinoamericana, el panorama es, sencillamente, desolador, puesto que los resultados negativos en muchos aspectos de la vida colectiva de esta región, no ocultan sus desastrosas realidades. Si reducimos nuestro enfoque a los países más próximos a Panamá, nos percatamos de la existencia de lacras alarmantes en todo el cuerpo social de las naciones aludidas. Veamos los casos de América Central, en donde últimamente, los escándalos gubernamentales de lo que se ha querido llamar con locución lamentable por lo inexacta, "la clase política". Varios gobernantes salientes de su ejercicio gubernativo han estado bajo la lupa, incluso de las autoridades penales de las repúblicas centroamericanas, por hechos comprobados de corrupción en que han incidido tales funcionarios.
¿Qué es lo que esta ocurriendo en nuestros países, cuando gobernantes de años de ejercicio político aparentemente favorable en sus resultados, proceden al desnudo en sus transacciones dolosas, cuando los gobernados los creían hombres probos? Los líderes políticos aludidos han quedado transformados en pigmeos y en seres deshonestos. El sistema jurídico no les permite reelegirse, pero ellos no poca veces quedan en la impunidad, o en una penumbra de semi-investigados, y cuando caen en ella, el régimen judicial propicia que se les olvide y todo queda en nada.
Como puede advertirse, el problema no es sólo educativo, sino de un general fracaso de tales gobernantes, grupo negativo y pecaminoso. Y si trasladamos el ojo mágico de esta revisión a las célebres "partidas secretas", "partidas discrecionales", o como quiera llamárseles, Panamá no se queda postergada, ni sale librada sin pecados. La única diferencia con casos que están tras las rejas, se debe a la complicidad o silencio de los juzgadores, que para colmo casi siempre han sido nombrados por los mismos Presidentes sub-júdice.
A veces, los pueblos no se dejan engañar. Recordemos lo que sucede en estos meses en Europa, en donde varios pueblos (Francia. Holanda, etc.) han rechazado la Constitución de la Unión Europea, nuevo sistema político regional que alcanzó muchos triunfos años atrás y que ahora es víctima de su propia crisis, sin que se sepa todavía que se trata de un resultado circunstancial o de un proceso definitivo.
En Panamá, la escandalosa jugarreta de los durodólares o la de los gastos "secretos" presidenciales, han caído en el fango del pecado original de tan desmedida ambición pecuniaria. No obstante, nosotros todavía fincamos esperanzas en que el pueblo panameño abra los ojos y comience a poner las cosas en su lugar, más tarde o más temprano, porque la pregunta titular sobre las "evaluaciones educativas" fácilmente puede convertirse en un interrogante general sobre el régimen político reinante en Panamá, y que las fuerzas políticas escondidas en nuestro pueblo, ojalá, como decimos, abran los ojos y les propinen su jaque mate, ya que sólo les queda el sendero de continuar en la miseria globalizante, pobremente reiterada en cada quinquenio ("¿democrático?").