Evangelio según Judas
National Geographic acaba de publicar el descubrimiento de un manuscrito que contiene una nueva versión del Evangelio, que se atribuye a Judas, quien según la doctrina cristiana, habría sido el apóstol que vendió y entregó a Jesucristo a las autoridades romanas para su juzgamiento y crucifixión.
Judas cambia la tradicional imagen de traidor por la de discípulo predilecto, a quien Jesús le encomienda su entrega para morir en la cruz como sacrificio supremo, salvando a la humanidad del pecado. Entre los apóstoles aparecerían grupos de envidiosos, deseosos de ser los protagonistas tras la desaparición del Mesías.
La información, reitera las versiones del supuesto matrimonio de Jesús con María Magdalena y un hijo que tuvieron ambos. Al margen del mérito del descubrimiento, nada nuevo aporta, pues se trata sólo de una, de decenas de otras versiones, todas dispares, del acontecimiento. No es siquiera la más antigua y tampoco la más creíble.
Si lo que persiguen al hacer estas revelaciones en vísperas de Semana Santa, es debilitar la fe cristiana, ciertamente no lo han logrado. La fe es la fe, no es ciencia, ni arqueología, ni historia, por más que éstas sirvan para guiarla en momentos determinados.
Lo rescatable del "Evangelio según Judas", es que se confirma el sacrificio de Jesucristo para salvar al ser humano de los vicios y la maldad. Si se casó o no, si fue traicionado o no, si la culpa fue de los romanos o de los judíos, es discutible y no tiene relevancia. Es el sacrificio consciente de quien sabe cuál será su sino fatal y que, teniendo en sus manos la posibilidad de cambiarlo, decide por la cruz, en vez de por el poder terrenal, lo que, al margen de las pequeñeces, confirma que el supuesto Evangelio de Judas no hace sino abundar en la grandeza de ese hombre supremo, Jesús.