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Evasión de impuestos


La carga impositiva que los gobiernos establecen para los ciudadanos, constituye la médula espinal de su funcionamiento. Ningún país del mundo pudiera sostenerse si no recibiera los aportes ciudadanos correspondientes para suplir a la comunidad de los servicios públicos que se requieren establecer y mantener.
La obligación ciudadana de cumplir honestamente con el pago de los impuestos debía ser explicada e inculcada a los estudiantes desde la escuela primaria.
La falta de caminos de penetración, la recolección de basura, la conservación de las carreteras, los servicios de suministro de agua y energía colectiva, y tantas otras cosas, no se podrían atender si los gobiernos carecieran de los fondos necesarios para ello y que deben procurar los propios ciudadanos.
Cierto es que se precisa manejar el establecimiento de nuevos impuestos con mucha cordura, evitando las exageraciones y el estrangulamiento de los contribuyentes; pero también es cierto que evadir su pago constituye una gran falta de civismo y hasta de patriotismo.
De igual manera, la rendición de cuentas por parte de los gobernantes, es un gran estímulo para los contribuyentes, al conocerse con oportunidad y exactitud, a dónde fueron a parar los impuestos pagados.
La Caja de Seguro Social ha descubierto un número alarmante de evasores del pago de las cuotas obrero patronales lo cual demuestra una acentuada orfandad de conciencia, puesto que ello constituye limitar su capacidad de proteger la salud pública, de allí que se estableciera, muy justificadamente, penalizar la evasión. Y que se entienda bien que el que no paga la debe pagar, y que la pague.

101 años de Panamá América

 
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