Evitemos “el barrio de trifulca”
Aunque muy temprano, ya se inició la campaña electoral para las elecciones de mayo del próximo año. A partir de estas fechas se perfilarán, por parte de las distintas facciones, las propuestas electorales y se comenzarán en firme, por parte de los candidatos a la Presidencia de la República, las gestiones para acaparar la mayor cantidad de votos que se pueda. Soy un convencido de que el pueblo panameño ha mejorado su grado de madurez política -gracias a los tiempos muy duros que le ha tocado vivir- y que, en vez de una absurda campaña de dimes y diretes con los consabidos apodos, insultos, así como actos degradantes hacia los candidatos y hacia quiénes los representan, la nación está muy interesada en ver y analizar las propuestas electorales de gobierno y planes de trabajo de cada uno de los candidatos.
Se sabe que por disciplina partidaria habrá muchos que votarán por su candidato presidencial, sin importarles qué propuesta electoral presente; habrá muchos que votarán pasionalmente en contra de candidatos presidenciales porque sí, pero existe una buena parte del electorado, sobre todo entre la juventud panameña, que está indecisa (alrededor de un 35 %) y que será este sector el que marque la diferencia y establecerá quién será el candidato que menos pierda en las elecciones venideras, ya que estimo que ninguno sobrepasará el 50% de los votos emitidos y tendremos como presidente al candidato que sea menos rechazado, no el más aceptado.
Este sector, al igual que muchos otros, más que interesarle una campaña llena de diatribas, insultos y saltos a la prehistoria política de nuestro país, está interesada en un mejor futuro; quiere ver propuestas electorales de gobierno y de trabajo que sean coherentes con nuestra realidad y que lleven al país hacia el progreso, hacia una mejor calidad de vida, hacia una mejor calidad de educación, hacia una mayor y efectiva participación ciudadana en las decisiones gubernamentales.
Siempre habrá aquellos que, en el vano intento de hacerse notar y salir electos en la contienda, seguirán las líneas politiqueras de siempre, intentando insultar, avergonzar, lastimar y desprestigiar. De ésos ya se sabe que dentro del nuevo concepto de mundo que nos toca vivir, no tienen cabida por su agotamiento y obsolescencia política. Son como los peces fuera del agua que, antes de morir -en este caso, políticamente- siempre dan sus últimos coletazos.
Aquí se hace un llamado a los medios de comunicación social, tanto hablados como escritos, para que colaboren hasta donde sea posible con el objeto de que si se dan estas actitudes y situaciones politiqueras, verdaderamente alienantes, bochornosas e irrespetuosas hacia la nación, las mismas no sean festinadas por ellos y que ayuden a centrar la campaña, en forma eficiente y efectiva, en lo que al país realmente le interesa: Las propuestas electorales de Gobierno y las posibilidades reales de que las mismas se lleven a cabo por parte de los candidatos presidenciales. Ya ha llegado la hora de que a los aspirantes a la Presidencia de la República, el pueblo panameño les exija respeto, coherencia en sus planteamientos y que, por su propio bien y de una vez por todas, abandonen la funesta práctica de alimentar con falsas esperanzas, las inquietudes panameñas.
Tenemos que ser realistas y comprender que dentro de los esquemas mundiales que nos toca vivir, el bienestar y el futuro de Panamá está en juego.
Al fin y al cabo, tenemos que ser coherentes con nuestra cambiante realidad, con nuestra idiosincrasia e intentar seleccionar la mejor propuesta electoral de gobierno; todo esto dentro de nuestras particulares circunstancias y el actual abanico de posibilidades de emisión del voto, incluyendo la posibilidad del voto nulo.
Se sabe que por disciplina partidaria habrá muchos que votarán por su candidato presidencial, sin importarles qué propuesta electoral presente; habrá muchos que votarán pasionalmente en contra de candidatos presidenciales porque sí, pero existe una buena parte del electorado, sobre todo entre la juventud panameña, que está indecisa (alrededor de un 35 %) y que será este sector el que marque la diferencia y establecerá quién será el candidato que menos pierda en las elecciones venideras, ya que estimo que ninguno sobrepasará el 50% de los votos emitidos y tendremos como presidente al candidato que sea menos rechazado, no el más aceptado.
Este sector, al igual que muchos otros, más que interesarle una campaña llena de diatribas, insultos y saltos a la prehistoria política de nuestro país, está interesada en un mejor futuro; quiere ver propuestas electorales de gobierno y de trabajo que sean coherentes con nuestra realidad y que lleven al país hacia el progreso, hacia una mejor calidad de vida, hacia una mejor calidad de educación, hacia una mayor y efectiva participación ciudadana en las decisiones gubernamentales.
Siempre habrá aquellos que, en el vano intento de hacerse notar y salir electos en la contienda, seguirán las líneas politiqueras de siempre, intentando insultar, avergonzar, lastimar y desprestigiar. De ésos ya se sabe que dentro del nuevo concepto de mundo que nos toca vivir, no tienen cabida por su agotamiento y obsolescencia política. Son como los peces fuera del agua que, antes de morir -en este caso, políticamente- siempre dan sus últimos coletazos.
Aquí se hace un llamado a los medios de comunicación social, tanto hablados como escritos, para que colaboren hasta donde sea posible con el objeto de que si se dan estas actitudes y situaciones politiqueras, verdaderamente alienantes, bochornosas e irrespetuosas hacia la nación, las mismas no sean festinadas por ellos y que ayuden a centrar la campaña, en forma eficiente y efectiva, en lo que al país realmente le interesa: Las propuestas electorales de Gobierno y las posibilidades reales de que las mismas se lleven a cabo por parte de los candidatos presidenciales. Ya ha llegado la hora de que a los aspirantes a la Presidencia de la República, el pueblo panameño les exija respeto, coherencia en sus planteamientos y que, por su propio bien y de una vez por todas, abandonen la funesta práctica de alimentar con falsas esperanzas, las inquietudes panameñas.
Tenemos que ser realistas y comprender que dentro de los esquemas mundiales que nos toca vivir, el bienestar y el futuro de Panamá está en juego.
Al fin y al cabo, tenemos que ser coherentes con nuestra cambiante realidad, con nuestra idiosincrasia e intentar seleccionar la mejor propuesta electoral de gobierno; todo esto dentro de nuestras particulares circunstancias y el actual abanico de posibilidades de emisión del voto, incluyendo la posibilidad del voto nulo.