Evitemos el barrio de trifulca
Ya inició la campaña para las elecciones de mayo próximo. Ahora comenzarán, los candidatos a la Presidencia, las gestiones para acaparar la mayor cantidad de votos. Es hora que la nación les exija respeto, coherencia en sus planteamientos y que abandonen la funesta práctica de alimentar con falsas esperanzas las inquietudes de la nación.
La nación ha madurado políticamente y en vez de una absurda campaña de dimes y diretes, con insultos y actos degradantes, la nación está muy interesada en analizar las variadas propuestas de gobierno y posibilidades de ejecución.
Sabemos que por disciplina partidaria muchos votarán por su candidato; muchos votarán pasionalmente, pero existe un sector del electorado, sobre todo entre la juventud, que está indeciso (alrededor de un 35%) y será éste el que marque la diferencia y establezca quien será el candidato que menos pierda en las elecciones venideras, ya que estimo que ninguno sobrepasará el 50% de los votos emitidos y tendremos como presidente al que sea menos rechazado, no el más aceptado.
A este sector, al igual que a muchos otros, no le interesa una campaña de diatribas, insultos y saltos a la aberrante prehistoria política de nuestro país, está interesada en un mejor futuro; en ver propuestas coherentes con nuestra realidad y que lleven hacia el progreso, hacia una mejor calidad de vida, de educación, y una mayor participación en las decisiones gubernamentales.
Habrá aquellos que harán la politiquería de siempre, intentando insultar, avergonzar, lastimar y desprestigiar. Esos, dentro del nuevo concepto de mundo en que vivimos, no tienen cabida por su agotamiento y obsolescencia política. Son como los peces fuera del agua que, antes de morir -en este caso, políticamente- siempre dan sus últimos coletazos.
Seamos coherentes con nuestra realidad, idiosincrasia y seleccionemos la mejor propuesta, dentro de nuestras particulares circunstancias, ya que el bienestar y el futuro de la nación están en juego.