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Evo Morales y su “democracia”


Washington (AIPE) - Al margen de la hilaridad que provocan sus insólitas teorías, no debemos perder de vista que Evo Morales está ejecutando al pie de la letra el plan de acción de su mentor Hugo Chávez para destruir la democracia desde adentro. El paralelo entre su trayectoria en el poder y la del venezolano se torna cada vez más notoria, y si Morales ha avanzado ligeramente menos que Chávez, en el proceso autocrático, es porque empezó años después.

La violación de principios y de instituciones esenciales para el funcionamiento de la democracia se iniciaron en el momento mismo en que Morales hizo sesionar a la Asamblea Constituyente en un cuartel militar. Allí se impidió el acceso a los constituyentes que no concordaban con la línea ideológica fijada por el gobierno. La noche misma del 6 de diciembre de 2009, en la que festejó su reelección, Morales anunció que se postularía nuevamente como candidato presidencial en 2015, a pesar de que la nueva Constitución, aprobada a su arbitrio, prohíbe que se elija a una misma persona por más de dos períodos consecutivos a la presidencia. Y sus partidarios en la legislatura han destituido a magistrados de la Corte Suprema cuya única falta es no haberse doblegado ante los deseos del gobierno. Este año, esos mismos legisladores le han dado a Morales la potestad de nombrar, a la Chávez, a los jueces de todas las cortes de Bolivia.

El paso siguiente ha sido perseguir a líderes de la oposición, formulándoles cargos falsos. De ese modo se les impide participar en elecciones, se los despoja de su victoria electoral o se los fuerza a marcharse al exilio. Al gobernador del departamento de Santa Cruz, Rubén Costas, lo acusaron de peculado. La persecución política no está de ninguna manera reservada a la élite tradicional. Se le sigue juicio por falsos cargos de irregularidades a René Joaquino, alcalde de Potosí, origen humilde e indígena.

En las elecciones del 4 de abril, el partido de Morales ganó dos tercios de las gobernaciones (6 en total, contra 3 ganadas por la oposición en los departamentos de Santa Cruz, Tarija y Beni); su partido obtuvo también una amplia mayoría de alcaldías. Y sin embargo, el presidente boliviano en lugar de festejar sus triunfos denunció un “fraude” electoral en su contra.

La reacción del presidente refleja su alarma ante el retroceso electoral que han sufrido él y su partido en sólo cuatro meses. A pesar de recientes victorias regionales, el Movimiento al Socialismo acaba de perder 14 % del respaldo popular.

Los votos a favor del partido de Morales se registraron en 6 de los 9 departamentos de Bolivia, pero su pérdida de apoyo fue de 12% en Potosí, 20 % en Oruro y 30% en La Paz, mientras que en los 3 departamentos donde logró aumentos éstos fueron apenas de 3 a 5%. Eso explica que Morales intente usar todo el poder del que dispone para destituir, con acusaciones de fraude electoral, a quienes lo vencieron.

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