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Exégesis del triunfo de Martín Torrijos


Que Martín Torrijos haya logrado la victoria como candidato presidencial por el PRD, no es extraño. Era tan seguro su triunfo, como el Oscar de la Academia para Julia Roberts en el 2001. No obstante lo anterior, interpretando los resultados oficiales con mayor detenimiento, este éxito no debe ser considerado como tal. Me explico: eran aproximadamente 430,000 los perredistas que estaban capacitados para votar. Esta cifra representa un 100%. Ahora bien; en todo el territorio nacional sólo acudieron a las urnas 161,871 personas; o sea 37.64% del total de miembros habilitados para el sufragio. ¿Qué quiero decir con esto? Que Martín Torrijos ganó las primarias por minoría. ¿Qué pasó con el 62.36% restante del PRD (unas 268,129 personas) que se abstuvo de votar, que no asistió a las urnas? Una justificación puede ser: "lo que pasa es que la gente no fue porque sabía que Martín iba a ganar". Y, ¿dónde quedó la responsabilidad, la militancia y la disciplina con el partido, con la democracia interna, con los principios torrijistas? ¿Será acaso que el mensaje de Martín Torrijos no caló? ¿Que su actuar político no convenció a sus copartidarios como debía? ¿Qué el PRD no está lleno de "torrijistas", sino de "oportunistas"?
No pueden echarle la culpa al proceso electoral, porque éste fue transparente, organizado y democrático (algo que otros partidos deberían imitar). Lo medular aquí es que si en unas elecciones primarias, para escoger al candidato del partido para el 2004, falta más de la mitad de la gente, ¿qué se puede esperar en los comicios generales? El señor Torrijos habrá podido ganar "en buena lid", pero el mensaje que los perredistas dieron, al resto del pueblo panameño, da vergüenza. Jactándose de que tienen casi medio millón de adherentes, cuando el abstencionismo en sus elecciones primarias fue estridente. No hay justificación para lo sucedido. No hay excusa que valga. Martín Torrijos debe ganarse la confianza de sus copartidarios, para luego conquistar al resto del país, como lo hizo Omar Torrijos Herrera. ¿Qué se aprende de lo ocurrido? Que la vida da sorpresas, que no se puede dar todo por hecho y que una victoria puede ser efímera. La presidencia no se gana con campañas de publicidad y un bonito "jingle". Se consigue cuando el candidato se identifica con su pueblo y viceversa. Esto se logra con autenticidad, con un patrullaje doméstico más recio (empezando por casa) y diciendo la verdad, sin prometer absurdos.
No le estoy dando mi apoyo a ningún candidato en especial. Sólo sé que Martín Torrijos va a tener que cambiar muchas cosas a lo interno y a lo externo. Señor Torrijos: el 62.36% de sus copartidarios perredistas le envió un mensaje, ¿lo captó?
(jayamal@hotmail.com)

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