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"Existe un estado de anarquía en el tránsito vehicular"


El tránsito vehicular dentro de la ciudad de Panamá se ha vuelto una pesadilla para los conductores que a diario se ven en la necesidad de transitar por nuestras vías. Nadie obedece los reglamentos del tránsito porque "no existe vigilancia" por parte de los policías del tránsito. Desde 1989, las autoridades se han limitado a dirigir el tráfico en las intersecciones más congestionadas de la ciudad y confeccionar los informes de los accidentes que ocurren dentro de la ciudad.
Jamás se les ha ocurrido modernizar el sistema de semáforos para poder controlar las vías principales desde una cabina de control, como hacen los países más adelantados. Sólo así podremos en el futuro liberar a más de 225 inspectores del tránsito para que puedan dedicarse a vigilar nuestras calles debidamente.
Por falta de autoridad sólo existe la ley de "Sálvese quien pueda", donde hay que dar paso al más agresivo, de lo contrario puedes sufrir un accidente. La mayoría de los conductores manejan como les da la gana, desobedecen todos los reglamentos existentes y estacionan sus autos donde les da la gana.
Es por gusto colocar señales que prohíba el estacionamiento en ciertas vías, porque nadie les hace caso. No sólo se estacionan más autos en dichos sitios, sino se burlan de nuestras autoridades estacionándose en doble fila, como es el caso en la calle adyacente al Hotel El Panamá y calle 32 frente al Pribanco de Bella Vista causando, en ambos casos, unos tranques descomunales.
De vez en cuando el jefe del tránsito manda a policías a multar a los infractores, pero en general eso pasa una vez cada seis meses, así que los infractores están devueltos el día siguiente.
Los que más abusan de nuestras leyes son los conductores del transporte público. Por lo general, éstos manejan a alta velocidad, no paran dentro de las islas señaladas para recoger o dejar pasajeros y se pasan la luz roja con frecuencia. En las vías principales, en vez de transitar por el carril derecho, se toman los cuatro paños en perjuicio de todos los que vienen atrás.
La burla más grande de nuestras leyes los cometen los conductores del transporte público cuando utilizan los hombros de la carretera para sobrepasar a todos los que están estacionados en la vía esperando el cambio de luz. Ultimamente veo con tristeza cómo estos conductores utilizan el carril de la izquierda para también sobrepasar a todos los que tienen legítimo derecho de seguir por la vía.
Los taxistas son los peores infractores de nuestras leyes de tránsito. Ellos juran que son dueños de nuestras vidas. Por eso son responsables del 50% de los accidentes que ocurren dentro de nuestra ciudad. Por general, paran sin dar el aviso previo en cualquier sitio de nuestras vías para dejar o recoger pasajeros. En vez de acercarse a las aceras, prefieren bloquear la vía para mostrar su dominio de la situación en perjuicio de todos los que tienen la mala suerte de venir atrás.
En todas partes del mundo existen lugares señalados donde los taxis y los buses pueden parar para recoger o dejar pasajeros. Ya es tiempo que nuestro país salga del abismo que nos hunde cada día más y más. Si tomamos en cuenta que en un momento dado pueden haber 500 taxis transitando por la Vía España y Calle 50, donde éstos paran donde les da la gana, entonces sabremos por qué existen tantos tranques en nuestras vías.
De noche la situación se empeora porque salen vehículos a transitar con sus luces defectuosas, poniendo en peligro la vida de los demás. Yo no he visto de noche una radio patrulla o moto del Tránsito en 10 años.
Los conductores de los vehículos privados estacionan sus autos en los lugares prohibidos, en las esquinas, enfrente de los hidrantes y encima de las aceras sin que las autoridades los sancionen. Cuando uno transita por cualquiera calle, no sabe uno si es de una vía o de otra, porque los autos se estacionan en contra de la vía violando todas las disposiciones vigentes.
Ahora, para el colmo, nadie le hace caso a los altos señalados en las calles que salen a las vías principales, por lo contrario consideran que tiene derecho sobre las avenidas, poniendo en peligro a los que transitan con derecho. Vivimos en un completo estado de anarquía por culpa de gobiernos incompetentes.
El 70% de los vehículos que transitan por nuestras calles no tienen seguro, así que la mala suerte para uno si le choca un conductor que no tiene seguro, porque "jamas cobrarás lo que te debe". El revisado anual es una farsa inoperante, porque uno siempre se encuentra con vehículos "vueltos chatarras".
Venimos sufriendo de esta anarquía vehicular desde 1989, por culpa de los gobiernos políticos. Son tan estúpidos que en su afán por ganarse un real con los permisos que otorgan a los taxis y buses, se olvidan que pueden ganar el voto y el respaldo de la mayoría si arreglan una vez por todas el desorden que existe en tránsito vehicular. Tengo que admitir que, a pesar de la dictadura que sufrimos por 21 años, la Policía de Tránsito de aquella época vigilaba mejor nuestras vías y hacia cumplir nuestras leyes.
El único lugar donde existe vigilancia es en el interior, especialmente en la vía Interamericana, donde los radios patrullas utilizan sus radares para detener a los conductores que exceden la velocidad máxima permitida. Lo malo es que faltan muchos lugares donde no existen avisos que le advierten a los conductores dónde comienzan y terminan las zonas de baja velocidad. También existe una gran confusión entre los pueblos porque uno encuentra señales que limita 40, 50 y 60Km/h como velocidad máxima. Mejor sería uniformar una velocidad mínima para todos los pueblos. Para evitar confusión.
¿Cómo se puede resolver el estado de anarquía que existe en el tránsito vehicular?. Simplemente eliminando el puesto político de director del Tránsito y nombrar un profesional con experiencia en la materia para arreglar el problema.
También hay que unificar las tres entidades que tienen que ver con el tránsito vehicular bajo un solo mando. Actualmente tenemos la DNTT por un lado, el Ministerio de Obras Públicas por otro lado a cargo de la señalación y la policía del tránsito que no cumple con su deber, dando la pobre excusa que no tiene suficientes unidades para poder vigilar.
Las tres entidades deben ser manejadas por un directo general, que estaría bajo el mando de una junta directiva compuesta por el representante de las compañías de seguros, un representante del Municipio de Panamá, un representante de los sindicatos del transporte, un representante de la policía del tránsito y el director, total cinco.
Lo primero que tienen que lograr es de recibir todo el producto de las multas en una cuenta bajo su mando, en vez de que éstas se pierdan en la caja común del Estado. Con estos fondos pueden mantener las señales, semáforos y reclutar nuevas unidades.
Luego tienen que implantar el seguro obligatorio que cubre daños a la propiedad ajena y a los accidentes de los pasajeros. También el seguro debe cubrir el daño que el vehículo le ocasiona a los postes eléctricos, los semáforos y defensas de nuestras vías, etc. En la actualidad todos estos artículos quedan en el suelo para siempre porque "jamás le cobran al responsable".
Por último hay que dar todas las rutas del transporte público bajo licitación para que se acabe una vez por todas el desorden que se forma a diario en nuestras vías. Hay que darles un plazo a los dueños de taxis para que uniformen sus autos y pinten de color amarillo los que tienen derecho de transitar dentro de la ciudad y color morado los que trabajan las afueras.
¿Hasta cuándo vamos a sufrir por transitar en nuestras vías? ¿Cuándo va a llegar un gobierno inteligente que resuelve el problema? Nuestros conductores piden a grito orden y respeto de nuestras leyes, ¿Ustedes creen que nuestro gobierno hará caso a este escrito?. Lo más seguro es que hagan caso omiso de este escrito, y seguirá el "status quo".

101 años de Panamá América

 
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