Expansión y gravedad de la delincuencia
No es posible esperar que nuestro país se vea totalmente libre de robo o de otras manifestaciones del delito. Por desgracia, no se ha encontrado todavía fórmula perfecta para acabar con el crimen como producto de conflictos sociales, de tendencias enfermizas o de consecuencias del vicio y la corrupción. Habrá delito y habrá delincuencia en tanto no sea posible encontrar la manera de organizar la sociedad perfecta, aquella en donde absolutamente todos los elementos tengan una mente sana y dispongan de todas las condiciones necesarias para una vida feliz y completa.
Pero insistimos en que entre nosotros se hacen cada día más desproporcionadamente numerosos, los casos delictivos. Y, lo que es peor, adquieren también gravedad desproporcionada el desprecio por la vida ajena, el salvajismo con que se ataca a las personas sin explicación lógica, aún dentro de los propósitos del delincuente.
Nos estamos abocando a una situación excepcionalmente difícil, que bien merece la atención cuidadosa de la comunidad entera y, especialmente de las autoridades encargadas de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos. Exhortamos a la población a confiar en que el gobierno va a dotar a la Policía de todos los medios de defensa que podrían necesitar. Pero al mismo tiempo, sabemos que la actual incapacidad y descuido con que actúan las autoridades, incitan a los criminales para que aprovechen la indefensión para la comisión de sus actos delictivos, llegando a los más salvajes extremos, sin que se observe la posibilidad de que la captura y castigo rápidos y ejemplares, contribuyan a detener el incremento de la criminalidad.
Pero insistimos en que entre nosotros se hacen cada día más desproporcionadamente numerosos, los casos delictivos. Y, lo que es peor, adquieren también gravedad desproporcionada el desprecio por la vida ajena, el salvajismo con que se ataca a las personas sin explicación lógica, aún dentro de los propósitos del delincuente.
Nos estamos abocando a una situación excepcionalmente difícil, que bien merece la atención cuidadosa de la comunidad entera y, especialmente de las autoridades encargadas de proteger la vida, honra y bienes de los ciudadanos. Exhortamos a la población a confiar en que el gobierno va a dotar a la Policía de todos los medios de defensa que podrían necesitar. Pero al mismo tiempo, sabemos que la actual incapacidad y descuido con que actúan las autoridades, incitan a los criminales para que aprovechen la indefensión para la comisión de sus actos delictivos, llegando a los más salvajes extremos, sin que se observe la posibilidad de que la captura y castigo rápidos y ejemplares, contribuyan a detener el incremento de la criminalidad.