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Experiencias de un TLC


Según el economista mexicano Andrés A. Solís Álvarez, a nueve años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre México, Estados Unidos (EU) y Canadá, la balanza comercial entre la nación mexicana y el vecino del norte ha sido superavitaria para los mexicanos. Es decir, México les vende más de lo que importa, y en ese sentido ha sido beneficioso. Pero el TLCAN tiene problemas estructurales que sí han causado estragos. Estas situaciones son: 1) Las inversiones de EU en México están emigrando hacia China y Centroamérica, donde la mano de obra es más barata.
2) Empresas chinas, taiwanesas y coreanas, además de algunas rusas, al amparo del TLCAN, ingresan sus productos de manera ilegal a México, porque llegan con etiqueta de “made in USA” y, por lo tanto, no pagan aranceles. Esto ha afectado la industria juguetera, textil y zapatera del país, otrora potencia exportadora en estos rubros.
3) La recesión en EU ha deprimido mucho el mercado interno mexicano y para colmo, quienes viven en la zona fronteriza prefieren ir a abastecerse a los centros comerciales al otro lado de la línea común.
4) Al amparo del TLCAN, EU ha iniciado controversias comerciales contra México en asuntos agropecuarios, y le ha cerrado el ingreso a su territorio a los autotransportes, al jitomate, al aguacate y al azúcar; mientras México no puede controlar el ingreso de alta fructuosa y maíz transgénico que aquéllos les envían, pese a que hay laudos arbitrales de la Organización Mundial de Comercio a favor del país azteca.
5) De todo el TLCAN, México sólo negocia el 20 % con Canadá, porque hay que recordar que éste es un tratado trilateral (México, EU y Canadá).
6) En nueve años, el tratado no ha creado el millón de empleos al año que prometieron quienes lo promovieron y, al contrario, ha depauperado aún más las zonas agrícolas al grado de que 53 millones de mexicanos viven en la pobreza.
7) Una de las pocas ganancias: el petróleo, está fuera del TLCAN.
8) Desde hace unos ocho años el gobierno mexicano ha intentado negociar un TLC con Panamá, pero el gobierno panameño no ha accedido por considerar que le sería desventajoso, particularmente, por el tema del proteccionismo.
9) Actualmente México tiene firmados convenios comerciales, además del TLCAN, uno cuatripartita con Honduras, Guatemala y El Salvador; con Chile, con la Unión Europea y con Costa Rica, y tiene Acuerdos de Protección Recíproca a las Inversiones (APRI), que son previos al TLC, con Singapur, Nicaragua, Bolivia, Brasil, Argentina, Mercosur, Japón y otros países más, pero el 80 % de su comercio internacional es con EU.
Por su parte, Claudio Lara Cortés, chileno y también economista, director de la revista Economía Crítica y Desarrollo, en su artículo “Las Trampas del Acuerdo entre Chile y EEUU”, nos dice que, “todo TLC busca profundizar y ampliar la liberalización de los mercados de bienes, servicios y capitales”.
Precisamente esto se espera para la economía chilena y norteamericana. Pero la liberalización nunca será plena, es siempre cínica; ya que se refiere más a la liberalización del capital que del trabajo, busca reducir los aranceles y no las barreras no-arancelarias (que son, por lo demás, las más importantes) y se propone proteger el monopolio de ciertos productos y tecnologías patentadas. De allí que las implicaciones de los TLC serán diferentes para los países firmantes, por lo general, hay costos que pagar, más aún si las asimetrías son tan abismales como las existentes entre Chile y EU.
Creo que Panamá debería someter a estudio todos los acuerdos que tiene firmados EU con otras naciones y entonces evaluar con base en resultados. Además, un TLC debería ser sometido a consenso popular, con una explicación clara de todos los beneficios y daños que pudiese causar.
(pastorja@yahoo.com)

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