Explosión y aldabonazo
La explosión de un camión suplidor de gas, ocurrida al mediodía de ayer en el área bancaria y en circunstancias que aún están por esclarecerse debe servirnos de aldabonazo a la conciencia.
Las autoridades encargadas de otorgar los permisos de construcción en la capital de Panamá y en el Distrito de San Miguelito, en ocasiones parecen no dimensionar la gravedad de la ausencia de planificación urbana y de un plan maestro de urbanismo que permita disponer de vías de acceso amplias para situaciones de emergencias en áreas densamente pobladas.
Los carros bombas del Cuerpo de Bomberos se vieron a gatas para llegar al lugar del siniestro de ayer, y eso que se trata de un área sumamente céntrica y concurrida, pero igualmente atestada de edificios y con las mismas vías estrechas de hace cuarenta años, de cuando aquella era una tranquila y apacible área residencial.
Ojalá nuestras autoridades entiendan estos mensajes que de tiempo en tiempo recibimos, y dejen de estar confiadas en aquella expresión de que “Dios es panameño”. Estamos todavía a tiempo de remediar situaciones, antes de que nos lleve el diablo.