Explosiones asesinas no reportadas
Los aguaceros de estos días avisan que se acerca la temporada de lluvias. ¡Qué tristeza trae recordar el vídeo que colocan en el Museo de las Minas Terrestres de Siem Reap, Cambodia! Las primeras lluvias fuertes desenterrarán algunas minas en zonas aún sin limpiar, y los torrentes de agua las arrastrarán hasta fincas, caminos y vecindarios rurales. Allí, una de ellas, reluciente platillo volador de juguete ante los ojos de un niño, le dará a su pequeño descubridor un último segundo divertido antes de dejarle ciego, desfigurado y manco para el resto de su vida. Otra esperará enterrada en el lodo hasta que un caminante la pise y pierda su pierna o la vida. Lo mismo pasará con minas y explosivos sin detonar en partes de Colombia, Laos, Vietnam, Líbano, Africa, y tal vez hasta en Panamá. Los muertos y heridos serán campesinos pobres de naciones menos desarrolladas, así que nadie hará nada.
Fabricadas principalmente en Estados Unidos, China, Europa y Rusia, y colocadas por ejércitos o guerrilleros para cuidar su territorio o evitar ataques enemigos, estos artefactos siguen matando y desmembrando campesinos pobres décadas después de haber terminado su objetivo militar. Los que las sembraron no sienten responsabilidad alguna por las funestas consecuencias de sus actos. Siendo imposible detectar con aparatos magnéticos estas minas hechas de plástico, el tiempo y costo de limpiar un campo minado es multiplica por mucho el costo de las minas y su colocación. Grandes extensiones de terreno minado se pierden a la agricultura. Al no poder volver a fincas inhabitables, muchos hombres de campo quedan de refugiados, a veces mendigando y sus hijos prostituidos.
¿Dormirán tranquilos los ex soldados o ex guerrilleros que las colocaron? ¿Porqué no? si mejor duermen los dueños y gerentes de las fábricas que las produjeron y los militares y políticos que las hicieron colocar. ¿Será posible que su colocación no caiga bajo el mandamiento de "No matarás", ni bajo el derecho de un soldado a rehusar seguir órdenes genocidas de un superior? Los países productores y las naciones agresoras, junto a los intereses militares y los fabricantes, se mueven continuamente para neutralizar a quienes, como Lady Di, los denuncian por no firmar los tratados que prohibirían su manufactura y uso. Contrario a las víctimas de coches bomba, suicidas o bombardeos aéreos, los afectados por las minas no son noticia sino "accidentes". Si fueran noticia, cada semana aparecerían varios casos en periódicos y noticieros, y entonces quién sabe si antes del año la presión ciudadana habría logrado que todos los países firmaran los tratados anti-minas.