Expolio de cerebros
Cada año, 23.000 africanos titulados abandonan el continente con su título universitario. Cabo Verde, Samoa, Gambia y Somalia han perdido a más de la mitad de sus profesionales con formación universitaria en los últimos años.
Los países más pobres son los más afectados por lo que suelen llamar “fuga de cerebros” pero que, en realidad, se trata de un expolio.
En hospitales franceses trabajan más de 4.000 médicos argelinos que abandonaron su país. En Estados Unidos trabajan cerca de 100 médicos haitianos, que no están en Haití en un momento en el que son especialmente necesarios.
La fuga de cerebros también afecta a países más desarrollados como España, donde casi el 80% de los jóvenes investigadores se marchan a Estados Unidos, Alemania o Gran Bretaña, dice Juan Alai, presidente de la Asociación de Jóvenes Investigadores de Madrid. Así sucedió con Joan Massagué, uno de los científicos más conocidos en el mundo que emigró a Estados Unidos en 1980, empezó a trabajar en Memorial Sloan-Kettering Cancer Center en Nueva York en 1989. Desde 2003 dirige ahí el Departamento de Genética y Biología del Cáncer. Su trabajo en Norteamérica le permitió descubrir la maquinaria molecular, clave para el desarrollo embrionario y la regeneración de tejidos, que impide la división celular y protege contra el desarrollo de tumores.
Hay una conexión directa entre la calidad de vida y la ciencia. La fuga de cerebros puede producirse por falta de recursos, como es el caso de los países empobrecidos del Sur, o por una mala gestión de esos recursos como sucede en otros países desarrollados. Para solucionar el problema, son necesarias unas pautas de cooperación internacional que les permitan a los investigadores volver a sus países de origen y aportar ahí sus conocimientos. La financiación privada y la creación de nuevas estructuras ayudarían en la optimización de recursos, mientras se aprovecharía la capacidad y el talento científicos con más apoyo.
Si países desarrollados invierten más en I+D (Investigación y Desarrollo), invertirán y formarán a los profesionales nacionales para satisfacer sus propias demandas. Esto fomentará que los profesionales cualificados del Sur permanezcan en sus países y contribuyan al progreso de sus propios pueblos.