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Extintor: una casa, ¡una vida!


Las escenas del fuego ocurrdido el pasado 31 de enero en Curundú, me recordaron las llamaradas de la noche de la invasión de Estados Unidos en El Chorrillo, en diciembre de 1989. Eran llamas de varios metros de altura, símbolos de destrucción y muerte. “La vida no tiene precio”, dice el refrán. Siendo así, no debemos escatimar esfuerzos en salvar una vida en un incendio, cosa que puede ser muy fácil. ¿Cómo? ¡Simple! Previniendo y sofocando el fuego desde sus inicios ¡con un extintor de incendios! Es lamentable que un fuego que comenzó en una casita de madera pudo haberse sofocado en el sitio con un simple extintor de incendios o, al menos, evitar su avance con la ayuda de los vecinos del lugar.
¿Cuánto vale una casa? ¿Cuánto una vida? Ambos, le aseguro, valen más de B/.50.00 que cuesta un extintor pequeño o B/.100.00 uno mediano, que puede extinguir un fuego de razonable magnitud.
Les propongo la idea a los bomberos, al MIVI, a las alcaldías y juntas comunales que tienen que acudir, respectivamente, a apagarlo, dar albergues temporales, alimentación, comprar colchones y otros enseres de primera necesidad, lo que significa grandes erogaciones de dinero, que bien podría servir para paliar otras necesidades prioritarias de la comunidad.
A través de un mecanismo obligatorio, como una ley, se podría dotar (a través de una partida extraordinaria del Fondo Fiduciario) a cada casa y apartamento de madera de un extintor; pero, ¡ojo!, con la condición que cada familia contribuya con un porcentaje del costo del mismo (para no caer en paternalismo) y bajo la supervisión regular de los bomberos u otras autoridades, de lo contrario (dada la idiosincrasia de muchos compatriotas), venderían lo que debe ser para resguardar la seguridad y vida en caso de incendios.
Se debe multar ejemplarmente, aquellos que en las inspecciones regulares no cuenten con dicho extintor. Se debe contar además con una campaña masiva de educación en los medios de comunicación sobre las ventajas de tener en cada casa un extintor, su uso adecuado, su cuidado verificándose la presión interna del mismo y su contenido.
Es válida la idea para los proyectos habitacionales nuevos, por lo que le envío este mensaje también a la CAPAC y constructoras de Panamá e, incluso, las aseguradoras contra incendios, pues al tener un extintor en cada casa y apartamento se reduce la probabilidad de siniestros por causa de incendios.
Si apreciamos la vida y obra de nuestros compatriotas, podremos hacer algo, sino por mejorar, al menos mantener y conservar nuestras casas y vidas.

101 años de Panamá América

 
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