Extraña contradicción
Resulta muy curioso que el Gobierno de Ricardo Martinelli, empeñado como dice estarlo, en la reforma del colapsado sistema de transporte público de pasajeros en la ciudad de Panamá, haya derogado, mediante el Decreto Ejecutivo 539 del 4 de junio de 2010, la prohibición de autobuses de tipo escolar. Esos vehículos no cumplen con los requisitos mínimos de seguridad ni de comodidad para los usuarios panameños.
En el mencionado Decreto, se afirma que la derogación se hace, con el propósito de “facilitar a corto plazo un servicio de transporte eficiente”.
Nos parece que se trata de una tremenda contradicción, que además resulta inexcusable. El Gobierno debe ofrecer a los usuarios una explicación sobre esta cuestionable decisión.