Extrovertidos, alegres y autocríticos
Se tilda al panameño de aprovechado o "juega vivo", de fantoche y perezoso. Esas apreciaciones no son de la era moderna, sino pesan sobre nosotros desde antes de nuestra historia republicana.
En 1963, Lope de Vega en su comedia "La Dama Boba" escribió un diálogo o canción que debían cantar y bailar Nise y Finea. Una parte describía al panameño de esa época: "De dó viene el caballero, viene de Panamá... trancelín en el sombrero... cadenita de oro al cuello...zapatos de uso nuevo...gran jugador del vocablo, viene de Panamá. No da dinero y da manos, viene de Panamá. Enfadoso y mal criado, viene de Panamá".
Y es nuestra característica de pequeño país de tránsito, la que ha influido según el periodista y sociólogo Milciades Ortiz, en nuestra forma de ser.
Somos una mezcla de latinos con aspectos de todas las culturas que han convergido en nuestro suelo.
El "juega vivo" es una actitud muy latina que "algunos" emplean para compensar el complejo de inferioridad que podemos sentir por el tamaño de nuestra geografía.
Ortiz explica que la influencia norteamericana nos ha hecho ser consumistas. Nos gustan los lujos, las buenas cosas.
Por su parte, el Dr. Alvaro Menéndez Franco añadió que como buenos latinos los panameños somos extrovertidos, aquí no hay secretos de más de una persona, no estamos diseñados para guardar secretos porque somos muy expresivos, tanto en el tono en que hablamos (alto), como con la gesticulación que hacemos.
Pero en contraposición, en momentos de dolor y emociones muy hondas, podemos adquirir la actitud indígena del mutismo.
Tanto el profesor Ortiz como el Dr. Menéndez Franco coinciden que los panameños somos nuestros mejores críticos. Aceptamos que hay corrupción, que nos gusta el "amiguismo", que somos flojos, pero para nuestros adentros, nos consideramos lo máximo y en el momento oportuno sacamos nuestras casta y sobresalimos entre los mejores tanto en Panamá, como en el extranjero.
En Europa no tiene mucho marco de referencia acerca de nosotros. En Sudamérica dicen que por venir de un país "caliente" refiriéndose a que somos exaltados, hablamos como si estuviéramos peleando. En Estados Unidos no nos conocen mucho, de lo que saben es del Canal.
No somos rencorosos, olvidamos rápidamente, algunos dicen que esa es una debilidad, pero para Menéndez Franco es una virtud que nos evita vivir en una constante guerra civil como nuestros hermanos en Colombia.
De sus experiencias al recorrer los cinco continentes, el Dr. Menéndez Franco manifiesta que muchas veces los panameños somos percibidos como personas poco profundas, que no están diseñadas para ser filósofos, piensan que estamos más inclinados al baile, a la canción, a los colores vivos y no a la filosofía y a la meditación.
Lo que tilda como un error porque tenemos todo, la alegría carnavalesca y a escritores, políticos, estadistas importantes.
Esa imagen que tenemos de descuidados a veces tratamos de cubrirla cuando somos los mejores vestidos dentro de un avión. "El panameño es quien mejor viste cuando sale del país", indicó.
En 1963, Lope de Vega en su comedia "La Dama Boba" escribió un diálogo o canción que debían cantar y bailar Nise y Finea. Una parte describía al panameño de esa época: "De dó viene el caballero, viene de Panamá... trancelín en el sombrero... cadenita de oro al cuello...zapatos de uso nuevo...gran jugador del vocablo, viene de Panamá. No da dinero y da manos, viene de Panamá. Enfadoso y mal criado, viene de Panamá".
Y es nuestra característica de pequeño país de tránsito, la que ha influido según el periodista y sociólogo Milciades Ortiz, en nuestra forma de ser.
Somos una mezcla de latinos con aspectos de todas las culturas que han convergido en nuestro suelo.
El "juega vivo" es una actitud muy latina que "algunos" emplean para compensar el complejo de inferioridad que podemos sentir por el tamaño de nuestra geografía.
Ortiz explica que la influencia norteamericana nos ha hecho ser consumistas. Nos gustan los lujos, las buenas cosas.
Por su parte, el Dr. Alvaro Menéndez Franco añadió que como buenos latinos los panameños somos extrovertidos, aquí no hay secretos de más de una persona, no estamos diseñados para guardar secretos porque somos muy expresivos, tanto en el tono en que hablamos (alto), como con la gesticulación que hacemos.
Pero en contraposición, en momentos de dolor y emociones muy hondas, podemos adquirir la actitud indígena del mutismo.
Tanto el profesor Ortiz como el Dr. Menéndez Franco coinciden que los panameños somos nuestros mejores críticos. Aceptamos que hay corrupción, que nos gusta el "amiguismo", que somos flojos, pero para nuestros adentros, nos consideramos lo máximo y en el momento oportuno sacamos nuestras casta y sobresalimos entre los mejores tanto en Panamá, como en el extranjero.
En Europa no tiene mucho marco de referencia acerca de nosotros. En Sudamérica dicen que por venir de un país "caliente" refiriéndose a que somos exaltados, hablamos como si estuviéramos peleando. En Estados Unidos no nos conocen mucho, de lo que saben es del Canal.
No somos rencorosos, olvidamos rápidamente, algunos dicen que esa es una debilidad, pero para Menéndez Franco es una virtud que nos evita vivir en una constante guerra civil como nuestros hermanos en Colombia.
De sus experiencias al recorrer los cinco continentes, el Dr. Menéndez Franco manifiesta que muchas veces los panameños somos percibidos como personas poco profundas, que no están diseñadas para ser filósofos, piensan que estamos más inclinados al baile, a la canción, a los colores vivos y no a la filosofía y a la meditación.
Lo que tilda como un error porque tenemos todo, la alegría carnavalesca y a escritores, políticos, estadistas importantes.
Esa imagen que tenemos de descuidados a veces tratamos de cubrirla cuando somos los mejores vestidos dentro de un avión. "El panameño es quien mejor viste cuando sale del país", indicó.