Fábrica de pobres
INSULTAR LA INTELIGENCIA del pueblo panameño ha pasado a ser la inclinación favorita del Presidente de la República y su gobierno, cada vez que emiten una respuesta o formulan una declaración en torno a la situación nacional.
Transcribir las declaraciones del jefe del Ejecutivo no es la intención de este artículo, pero resultan cada vez más inquietante los planteamientos antidemocráticos, antipopulares y antinacionales a los que pretenden someternos los discursos y la políticas gubernamentales. Pretender aprovecharse de la situación social tan grave, producto del desempleo, la pobreza, la miseria, para aumentar la capacidad de abuso sobre nuestra población, no sólo es violar los Derechos Humanos, también es pisotear la dignidad de una población.
No debe el señor Presidente, y sus colaboradores, olvidar que siempre será más grave la transgresión de la ley cometida por servidores públicos, ya que su misión es velar por los derechos de los miembros de la sociedad y no, exclusivamente, por los personalísimos intereses de sus negocios y sus bolsillos e intereses.
Irrespetar la inviolabilidad de la persona, la autonomía de la persona, la dignidad de la persona, se ha convertido en el quehacer cotidiano de este gobierno y, de manera especial, a través no sólo de sus leyes y políticas, también a través de sus relaciones públicas; y la cotidiana venta de imagen que realizan con los dineros de nuestros impuestos. Parodiando a Voltaire, el Ejecutivo y su "team", han olvidado que todos los panameños pueden ir cada uno al cielo por el camino que le apetezca... El paternalismo estatal que se nos pretende imponer es totalmente opuesto a la democracia participativa que requieren los tiempos actuales y es también olvidar que el bien, cuando se impone, deja de ser bien. Cabe aquí retomar la enseñanza de Savater: La tolerancia no es que a uno le parezca bien todo lo que hacen los demás, eso se llama imbecilidad, no tolerancia; la tolerancia no es que a uno le dé igual lo que hacen los demás, eso se llama indiferencia; la tolerancia es que a uno, pareciéndole malas determinadas conductas, formas de ser, sin embargo comprende que es mejor vivir con cosas que no nos gustan que vivir en un mundo de espejos que no reflejen más que a nuestro propio rostro, permanentemente. La tolerancia es aprender a convivir con cosas que no te gustan.
El team gubernamental y la casi totalidad de los funcionarios de alta jerarquía que ha designado de a dedo, están dando muestras de una gran intolerancia con sus poses y con sus actuaciones. Intentar utilizar el engaño como política gubernamental, recurrir a los viajes frecuentes como escape mental; para evadir las responsabilidades correspondientes, promover y proteger políticas económicas y sociales que sólo traerán más miseria, desempleo y violencia, al igual que valerse de poderes extraordinarios para no cumplir con el debido proceso de discusión y aprobación de las normas, son altamente significativos de los oscuros propósitos que tienen en mente para con el país y sus habitantes.
El solo hecho de apadrinar el alza de las tarifas eléctricas en más de un 30%, cuando previamente han impuesto una serie de medidas tributarias que afectan la economía familiar, acompañado de un elevado precio del combustible y de una ley que erosiona el Seguro Social, nos ponen en evidencia quienes son realmente los que quieren fabricar pobres y quiénes son los que se preparan para lucrar de la pobreza que va en aumento. Ignorantes de que en Panamá, cuatro de cada diez personas viven en pobreza total y que del total de la población más del 16% está en pobreza extrema y que el 40% de la población total es pobre, el Ejecutivo y su team, asistido por las autoridades del Organo Judicial y la pasividad del Legislativo, apuran el paso para seguir sembrando vientos.
Corresponde con urgencia al pueblo dejar cuanto antes la actitud pasiva e indiferente y desarrollar una actitud digna y vigilante en defensa de su dignidad, de su libertad y de su felicidad.
El Gobierno y los factores reales de poder que lo sustentan, ya han presentado con creces cuáles son sus intenciones y, las mismas, están muy distantes de poder ser consideradas como favorables o beneficiosas a la población panameña.
Las declaraciones gubernamentales a favor del TLC y la ampliación del Canal, son sólo una muestra de estos fabricantes de pobreza que han olvidado, si alguna vez la aprendieron, la enseñanza de Don Justo Arosemena: Ser, ante todo, panameños...
Transcribir las declaraciones del jefe del Ejecutivo no es la intención de este artículo, pero resultan cada vez más inquietante los planteamientos antidemocráticos, antipopulares y antinacionales a los que pretenden someternos los discursos y la políticas gubernamentales. Pretender aprovecharse de la situación social tan grave, producto del desempleo, la pobreza, la miseria, para aumentar la capacidad de abuso sobre nuestra población, no sólo es violar los Derechos Humanos, también es pisotear la dignidad de una población.
No debe el señor Presidente, y sus colaboradores, olvidar que siempre será más grave la transgresión de la ley cometida por servidores públicos, ya que su misión es velar por los derechos de los miembros de la sociedad y no, exclusivamente, por los personalísimos intereses de sus negocios y sus bolsillos e intereses.
Irrespetar la inviolabilidad de la persona, la autonomía de la persona, la dignidad de la persona, se ha convertido en el quehacer cotidiano de este gobierno y, de manera especial, a través no sólo de sus leyes y políticas, también a través de sus relaciones públicas; y la cotidiana venta de imagen que realizan con los dineros de nuestros impuestos. Parodiando a Voltaire, el Ejecutivo y su "team", han olvidado que todos los panameños pueden ir cada uno al cielo por el camino que le apetezca... El paternalismo estatal que se nos pretende imponer es totalmente opuesto a la democracia participativa que requieren los tiempos actuales y es también olvidar que el bien, cuando se impone, deja de ser bien. Cabe aquí retomar la enseñanza de Savater: La tolerancia no es que a uno le parezca bien todo lo que hacen los demás, eso se llama imbecilidad, no tolerancia; la tolerancia no es que a uno le dé igual lo que hacen los demás, eso se llama indiferencia; la tolerancia es que a uno, pareciéndole malas determinadas conductas, formas de ser, sin embargo comprende que es mejor vivir con cosas que no nos gustan que vivir en un mundo de espejos que no reflejen más que a nuestro propio rostro, permanentemente. La tolerancia es aprender a convivir con cosas que no te gustan.
El team gubernamental y la casi totalidad de los funcionarios de alta jerarquía que ha designado de a dedo, están dando muestras de una gran intolerancia con sus poses y con sus actuaciones. Intentar utilizar el engaño como política gubernamental, recurrir a los viajes frecuentes como escape mental; para evadir las responsabilidades correspondientes, promover y proteger políticas económicas y sociales que sólo traerán más miseria, desempleo y violencia, al igual que valerse de poderes extraordinarios para no cumplir con el debido proceso de discusión y aprobación de las normas, son altamente significativos de los oscuros propósitos que tienen en mente para con el país y sus habitantes.
El solo hecho de apadrinar el alza de las tarifas eléctricas en más de un 30%, cuando previamente han impuesto una serie de medidas tributarias que afectan la economía familiar, acompañado de un elevado precio del combustible y de una ley que erosiona el Seguro Social, nos ponen en evidencia quienes son realmente los que quieren fabricar pobres y quiénes son los que se preparan para lucrar de la pobreza que va en aumento. Ignorantes de que en Panamá, cuatro de cada diez personas viven en pobreza total y que del total de la población más del 16% está en pobreza extrema y que el 40% de la población total es pobre, el Ejecutivo y su team, asistido por las autoridades del Organo Judicial y la pasividad del Legislativo, apuran el paso para seguir sembrando vientos.
Corresponde con urgencia al pueblo dejar cuanto antes la actitud pasiva e indiferente y desarrollar una actitud digna y vigilante en defensa de su dignidad, de su libertad y de su felicidad.
El Gobierno y los factores reales de poder que lo sustentan, ya han presentado con creces cuáles son sus intenciones y, las mismas, están muy distantes de poder ser consideradas como favorables o beneficiosas a la población panameña.
Las declaraciones gubernamentales a favor del TLC y la ampliación del Canal, son sólo una muestra de estos fabricantes de pobreza que han olvidado, si alguna vez la aprendieron, la enseñanza de Don Justo Arosemena: Ser, ante todo, panameños...