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Fallín en el recuerdo


Fallín, era el apodo cariñoso y familiar de Teófilo Belisario De La Torre De La Torre, asesinado por tropas de Estados Unidos el aciago jueves 9 de enero de 1964, en las primeras horas de la noche, en la esquina de la Calle J y la avenida de los Mártires. Fallín, “De La Torre al cuadrado” como le llamaban en el Hospicio Don Bosco, fue durante su joven vida un ser humano generoso, cordial y solidario; fue tío y padrino de quien esto escribe y de mi hermana Lil Marie; lo más cercano a la figura paterna de nuestros años de infancia y adolescencia. El no pudo estudiar en el Instituto Nacional, pero disfrutó como pocos nuestro ingreso a este templo del saber, donde adquirimos conocimientos y sensibilidad ciudadana. Nunca hemos olvidado una frase que nos repetía hasta el cansancio en el peregrinar juntos los domingos por esta ciudad otrora confiada y segura. “Lo que aprendemos es lo que cuenta, estudia, lee incansablemente, forja un carácter y con ello crearás un destino venturoso”.
En una de estas excursiones peripatéticas por nuestros barrios, le inquirí por la Zona del Canal, sus policías extranjeros, letreros en otro idioma, y al pedirle que me llevara a un edificio bonito de madera que quedaba en la parte de atrás del desaparecido parque De Lesseps, exclamó: “Rolando, allí sólo entran los gringos”. Recuerdo que me explicó ampliamente la situación legal de este segmento del territorio de nuestra patria y sentenció, como solía hacerlo siempre conmigo: “Estudia, aprende, recuerda compartir lo que tengas y sepas con los demás, pero sobre todo, aplica lo mejor de tus esfuerzos para que un día contribuyas con muchos otros panameños a que nos hagan justicia, eliminen el trato firmado y mejoren las cosas para nuestra patria”. En ese instante desconocíamos que su sacrificio, y el de los otros mártires en Panamá y Colón, la tesis de la abrogación del Tratado Hay-Buneau Varilla sería una meta que se llevaría a feliz término el 31 de diciembre de 1999.
Gracias al buen Dios, hemos podido rencostruir los últimos momentos de este hombre admirable. Fallín se encontraba visitando a un compañero de trabajo del desaparecido Chase Manhattan Bank, donde laboró muchos años, en Calle 17 oeste. Cuando se enteró de lo acontecido, se despidió de esta familia y les dijo: “Voy a la 4 de Julio, debo ir a acompañar a los muchachos que están allí luchando”.
Un distinguido radioperiodista panameño, me señaló hace algunos meses, que ellos estaban escondidos detrás de un auto estacionado en la calle J, cerca de la esquina con la avenida de los Mártires, cuando Fallín se levantó y dijo: “Vamos a cruzar la 4 de Julio, podemos ir por detrás de la Escuela de Ancón y atacamos el hotel Tivoli por la parte lateral” Lo único que empuñaba era una piedra. Unos instantes después, al ponerse en pie y empezar a caminar, caía abatido por un disparo en el rostro. Ese día no pudo llegar al hotel Tivoli, pero entró a la historia de nuestra patria que él amo con vehemencia sin igual. A 40 años de su sacrificio y de su heroísmo, rendimos este tributo y junto con Lil, te confirmamos Fallín: Nunca te olvidaremos.

101 años de Panamá América

 
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