Falsos paradigmas del lenguaje
Los nuevos términos utilizados a escala mundial no escapan a los empleados por la alta burocracia gubernamental del Estado panameño. La misma se encuentra embuida en un ambiente de tipo cortesano, aislada del sentir y quehacer cotidiano de la sociedad civil.
Las nuevas pautas y normas que regulan las expresiones enmarcadas dentro de nuevos escenarios y contextos, configuran bocetos discordantes entre la realidad y lo que es el deber ser.
El fomentar el inadecuado uso del lenguaje dentro de nuestra sociedad es temerario e irresponsable, en tanto que, vierte una imagen falsa e incongruente del ser nacional, a la vez que se proyecta en el ámbito mundial con una visión aculturizada y ataviada de un culto irreverente a lo nuestro, cual si fuera lo propio la antítesis de lo vernacular.
La nueva cruzada, que tiene como abanderado del recién fabricado lenguaje a la “Docencia Periodística”, aquilata las nuevas acentuaciones a un prolijo refranero que se acerca en sumo grado a un pasquín insuflado de mediocridad.
Llegado el momento necesario para rescatar la cultura nacional, todos los panameños debemos asumir el rol que nos corresponde: Identidad con dignidad o caricatura de nacionalidad. De esta manera, demostraremos si en verdad poseemos amor propio o simplemente, nos caracterizamos por ser un tumulto alienado y por ende, una masa amorfa y ahistórica.
Las nuevas pautas y normas que regulan las expresiones enmarcadas dentro de nuevos escenarios y contextos, configuran bocetos discordantes entre la realidad y lo que es el deber ser.
El fomentar el inadecuado uso del lenguaje dentro de nuestra sociedad es temerario e irresponsable, en tanto que, vierte una imagen falsa e incongruente del ser nacional, a la vez que se proyecta en el ámbito mundial con una visión aculturizada y ataviada de un culto irreverente a lo nuestro, cual si fuera lo propio la antítesis de lo vernacular.
La nueva cruzada, que tiene como abanderado del recién fabricado lenguaje a la “Docencia Periodística”, aquilata las nuevas acentuaciones a un prolijo refranero que se acerca en sumo grado a un pasquín insuflado de mediocridad.
Llegado el momento necesario para rescatar la cultura nacional, todos los panameños debemos asumir el rol que nos corresponde: Identidad con dignidad o caricatura de nacionalidad. De esta manera, demostraremos si en verdad poseemos amor propio o simplemente, nos caracterizamos por ser un tumulto alienado y por ende, una masa amorfa y ahistórica.