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Falta la cultura y el respeto


No sé si es dolor, preocupación, impotencia, o todo en conjunto lo que se siente cuando presenciamos espectáculos de falta de cultura y educación; así como del respeto hacia los mayores, sobre todo de parte de la juventud que es el futuro de la patria.
Hace unos días estábamos en un restaurante desayunando; contiguo a nosotras había una mesa con un grupo grande de jóvenes que no pasaban de 16 y 17 años. Tenían un gran escándalo que no permitía conversar ni escucharnos. Como les pedimos que bajaran la voz, se burlaron de nosotras. Dicho sea de paso, todas éramos de la tercera edad. Nos sentimos irrespetadas y comentamos al respecto.
Cuando nos íbamos yo les dije a los jóvenes que cuando necesitaran lecciones de cultura, yo podía dárselas. Una señorita me respondió que yo también las necesitaba; otro jovencito respondió que nosotras les habíamos faltado el respeto, pero en forma más irrespetuosa aún.
Quiero decir que ese grupo no parecía estudiar en escuelas públicas. Entonces, me pregunto qué clase de cultura y educación se enseña en las escuelas, no importa de qué nivel sean. Sentí una gran tristeza porque a esa altura, ya tienen una formación que no es fácil cambiar y que ha sido, principalmente en sus hogares, donde han fallado.
La familia es la base de la sociedad y, si ese grupo familiar no imparte educación, cultura, respeto y no enseña los valores básicos, a la escuela se le dificulta llevarlo a cabo. Panamá necesita dar más importancia a la enseñanza de esos valores para poder desarrollarnos como país de un mundo mejor.
Uno de los problemas más importantes de la crisis del transporte es la falta de cultura tanto de los conductores como de los pavos que parecieran venir de un arrabal profundo. No tienen idea de cómo tratar a una persona, a una mujer, a una persona de edad avanzada. Los hombres irrespetan a las damas que viajan en esos transportes. Nadie les enseña modales; los dejan a la buena de Dios a que hagan exclusivamente lo que les viene en gana y no hay a quien recurrir para quejarse.
Usted va a un país de Centroamérica y nota la diferencia en la cultura de las personas a todo nivel. El trato que dan a sus superiores no tiene comparación con la manera en que se hace aquí. Por estas cosas, el Club Rotario de Panamá ha reiniciado la campaña pro rescate de valores cívicos y morales para ver si logramos inculcarlos en los niños, retomarlos en los jóvenes y ver cómo les llegamos a los adultos, sobre todo a los padres para que lo presenten a sus hijos. Que del Código de la Familia; no trata sobre esto.
Realmente no podemos continuar en esta situación de falta de todo. La falta de valores lleva, irremediablemente, a la corrupción.
Si no se tiene la base de la educación, no importará lo que se haga con tal de lograr los fines y objetivos materiales que se han propuesto. Se dice: no importa a quién se lleva en los cachos con tal de lograrlo.
Se ha impuesto el materialismo sobre los valores. No tenemos prioridad por estos últimos, sino que nos interesa más vivir con comodidades, aunque sean mal adquiridas.
¿Qué está sucediendo o qué ha sucedido? El respeto por los padres se ha perdido. La comunicación en familia no existe porque es más importante ver televisión que conversar con sus hijos; estos van acostumbrándose al silencio, a la falta de personas que los ayuden a conseguir soluciones a sus problemas y las buscan en la calle, en los amigos; estos jóvenes, de su misma edad, no están preparados para ayudarlos y forman en las cabezas un enredo que logra confundirlos, por falta de guía de los mayores.
Mientras no retomemos conciencia de que los valores son importantes, de que el respeto, la educación, la cultura y muchos más, tienen prioridad, este país no saldrá del ambiente de corrupción en que se encuentra a todo nivel; la coima no dejará de pedirse, la seguridad jurídica brillará por su ausencia. Pero estos ejemplos deben darlos los gobernantes, las autoridades, los de arriba, para que los demás no cometan los errores.
Salvemos a Panamá de un futuro negro; ahora está enrarecido, pero puede volverse negro si no adquirimos conciencia de la realidad.
(marisin@movistar.com.pa)

101 años de Panamá América

 
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