Fantasmas o realidades
Sigo con el tema de los proyectos de decretos-leyes en materia de seguridad. Siento gran pasividad ciudadana respecto de lo que eventualmente puede significar este paquete legislativo. Hay letargo ciudadano, pero siento rechazo por doquier.
Argumentar que algunos insistimos en ver fantasmas, lo ratifico. Es imposible que los que así se manifiestan puedan ver los mismos fantasmas que veo yo. Simplemente, muchos de los que así hablan eran los seres vivientes de entonces vestidos en uniforme de combate contra el pueblo desarmado vestido de blanco, los mismos que abusaron de todo un país y violaron todos nuestros derechos humanos y políticos, los mismos que nos dieron palo y que pistola en mano nos atacaron en San Miguelito y mataron a Armando Morán y Carlos Efraín Guzmán, al sacerdote Van Cleef en Chiriquí, los que nos atacaron en la 5 de Mayo, en el Marriott de entonces, en la Iglesia del Carmen el viernes negro, en las cárceles cuando las llenaban de civilistas acusados por sacar un pañuelo blanco, los que decían en su periódico y emisoras que el mejor civilista era el muerto, los que cerraron La Prensa, El Siglo, El Extra, KW Continente, Radio Mundial, Radio Impacto, la Cámara de Comercio, APEDE, el SIP, los que exiliaron a muchos panameños decentes por disentir; esos son hoy, en gran medida, los defensores del paquete de leyes que rechazamos por innecesarias y peligrosas para la continuidad democrática del país.
Estos personajes no pueden hablar de fantasmas porque jamás supieron ni vivieron lo que significó luchar por nuestra libertad. Abrazaron la democracia porque no tenían más remedio. Las tanquetas gringas producto de la invasión que ellos mismos provocaron fue la razón del descubrimiento de su democracia. ¿Dónde estaríamos hoy si aún mandaran? Son duros términos, lo reconozco, pero hay mucho en juego después de 18 años en los que con todo y los errores hemos vivido en democracia, abolimos por consenso nacional el ejército por mandato constitucional, se han hecho esfuerzos por profesionalizar la policía, aunque aún falta mucho. Nuestros hijos saben hoy disfrutar lo que es vivir sin miedo, leer varios periódicos, escuchar emisoras, opinar, disentir, manifestarse, criticar la gestión de los gobernantes, los anteriores, el presente, los futuros. Nos ha sido cara toda la historia y los sacrificios para que nos digan que vemos fantasmas.
Su texto es concentrador de poder, crea instituciones peligrosas y rangos militares para ir vistiendo de ejército a una policía que se les quedó chica respecto de sus ambiciones militaristas. Nada dice sobre combatir la delincuencia.
Es hora de retomar la vigilia por la democracia. Al Presidente Torrijos, que comprenda el significado del rechazo. Su gobierno ha fracasado en materia de seguridad y pronto dejará el poder. Se requiere un plan, cierto, pero a la vez mucha consulta, mucha visión y mucha cautela por todo lo que significa para la inmensa mayoría del pueblo panameño y nuestra democracia.