A favor de la congelación de precios
Ante la sabia decisión del gobierno y de los industriales mexicanos de congelar los precios de 150 productos básicos, ha vuelto al debate la necesidad de implantar esta medida en nuestro país. Y es que hay razones de peso, para congelar los precios de los productos de primera necesidad, como el arroz, la leche, el aceite, azúcar, huevos, las carnes, algunas menestras y legumbres.
Primero, hay un mandato constitucional que cumplir, el artículo 279, es claro al respecto: "El Estado intervendrá en toda clase de empresas dentro de la reglamentación que establezca la Ley, para ser efectiva la justicia social a que se refiere la presente Constitución y, en especial, para los siguientes fines: Regular por medio de organismos especiales las tarifas, los servicios y los precios de los artículos de cualquier naturaleza, y especialmente los de primera necesidad...".
Segundo, la especulación en los precios de los alimentos básicos que requiere la población panameña, es alarmante a pesar de informes diferentes e incompletos que manejan las autoridades.
Tercero, es totalmente falso que al congelar los precios ocurra desabastecimiento, porque los precios se establecerían según estudios financieros reales y no como sucede hoy en día, donde cada quien coloca los precios de los productos que importa y produce, como bien le pareciese, inflando muchas veces los costos y traspasando los mismos a los consumidores. Se van a establecer precios reales, con una ganancia justa, y no imaginarios.
Y por último, hasta donde recuerdo, no existen cifras de que cuando existía la Oficina de Regulación de Precios, hasta su eliminación por el gobierno del ex-presidente Balladares, quebraron industrias, supermercados, y otros negocios, porque no podían abastecerse de productos. Siempre había buenos productos de calidad, y muy por debajo de los precios establecidos. Y más aún, la especulación era sancionada severamente y los comerciantes sabían a qué atenerse. Los oponentes a esta medida, dicen que congelar precios es sinónimo de desabastecimiento. Pero respondemos, tomando como ejemplo a los productos Compita, que tienen sus precios fijados, congelados o regulados, y los mismos se mantienen a la venta desde hace meses, y no han sufrido ningún tipo de desabastecimiento.
El Presidente de la República, en varias ocasiones, ha declarado su malestar por la especulación que hay en el mercado. Recientemente, fustigó a "comerciantes inescrupulosos" que les pagan poco a los productores y que venden caro los alimentos a los "miles de panameños a quienes dicen que aspiran a representar".
Nuestra Constitución es clara y sabia, y no podemos seguirla ignorando en esta crisis económica.