Fe de erratas
Como parte de las reflexiones de la Semana Santa, comparto estos poemas en prosa. Quiero apuntalar la vida con algo bueno y firme, como el pan hecho por uno mismo, amasado a conciencia y con mucho sudor, y horneado con el alma. 2. Me gustan las tardes de lluvia, caer y volver a levantarme, y decir las cosas que deben decirse, aunque no gusten a todos. Me gusta la frescura de la chiquilla que compra el pan, luego la leche, y que está aquí sobre esta tierra, en este momento, como yo y como tú sin que le pidieran permiso, sin saber ni enterarse, y que ahora conoce la verdad, las cosas que pasan o empieza a hacerlo, y sus ojitos le brillan como cocuyos.
222 En donde se agite la envidia, debe aparecer fraternidad. En donde diga política, debe leerse también ética.
No me tengo -a veces- y me diluyo entre los dedos como agua, y me escapo en un montón de olas y no me agarro, y me pierdo en un mar que conozco y desconozco.
Párate donde estoy para que sepas que cuesta sostenerse, mira que me canso de no cansarme, y respiro algo de odio y de amor que no son míos, y tengo miedo de olvidar el pasado y de no recordar el presente de hace un minuto. Corto las cuerdas que antes me sostenían y -a veces- no sé por qué sigo en esto, por qué lucho y por qué insisto... Pero cuando veo las injusticias, ¡el alma se me enciende como una antorcha!
Nos toca pararnos con el tiempo y dejar de sollozar con la aurora, sepultando una pala de miedo, un brillo de odio, un gesto metálico de rabia, liberando una inmensa cascada de amor, una tremenda repartición de paz y pan, para todas las bocas del mundo.
Héctor Gallego: Quisiera verte nacer de nuevo del río de las cosas, y pararte en una alfombra diminuta, hablar de la carnicería de tu muerte, pero sobre todo de tu vida portadora de ideas. Te hablo ahora con una piedra y un gemido que emerge, de cualquier océano elemental, que sepa hacer nacer los peces nuevos.
Así es, repasar los errores como rosario entre los dedos, las caídas, los golpes, las metidas de patas. Hojear el libro de la vida, y garrapatear la fe de erratas:
En donde dice vanidad, debe brotar la humildad. En donde dice sólo sexo, debe cantar el amor. En donde dice sectarismo, debe expresarse amplitud. En donde exista opresión, debe caminar la liberación. En donde dice rabia, debe decir esperanza. En donde permanezca Somoza, debe levantarse Sandino. En donde se agite la envidia, debe aparecer fraternidad. En donde diga política, debe leerse también ética. En donde dice astillamiento, se debe formar la unidad. En donde impera la oscura noche, debe iluminar la mañana. En donde la guerra aúlla, debe estallar la paz. En donde manche la mentira, debe brillar la verdad. En donde diga Patria, debe dibujarse con tinta indeleble la memoria de los Mártires de Enero. En donde diga adiós, debe sembrarse "nomeolvides". (raulleisr@hotmail.com)
*Profesor en la Universidad de San Francisco, Estados Unidos.
222 En donde se agite la envidia, debe aparecer fraternidad. En donde diga política, debe leerse también ética.
No me tengo -a veces- y me diluyo entre los dedos como agua, y me escapo en un montón de olas y no me agarro, y me pierdo en un mar que conozco y desconozco.
Párate donde estoy para que sepas que cuesta sostenerse, mira que me canso de no cansarme, y respiro algo de odio y de amor que no son míos, y tengo miedo de olvidar el pasado y de no recordar el presente de hace un minuto. Corto las cuerdas que antes me sostenían y -a veces- no sé por qué sigo en esto, por qué lucho y por qué insisto... Pero cuando veo las injusticias, ¡el alma se me enciende como una antorcha!
Nos toca pararnos con el tiempo y dejar de sollozar con la aurora, sepultando una pala de miedo, un brillo de odio, un gesto metálico de rabia, liberando una inmensa cascada de amor, una tremenda repartición de paz y pan, para todas las bocas del mundo.
Héctor Gallego: Quisiera verte nacer de nuevo del río de las cosas, y pararte en una alfombra diminuta, hablar de la carnicería de tu muerte, pero sobre todo de tu vida portadora de ideas. Te hablo ahora con una piedra y un gemido que emerge, de cualquier océano elemental, que sepa hacer nacer los peces nuevos.
Así es, repasar los errores como rosario entre los dedos, las caídas, los golpes, las metidas de patas. Hojear el libro de la vida, y garrapatear la fe de erratas:
En donde dice vanidad, debe brotar la humildad. En donde dice sólo sexo, debe cantar el amor. En donde dice sectarismo, debe expresarse amplitud. En donde exista opresión, debe caminar la liberación. En donde dice rabia, debe decir esperanza. En donde permanezca Somoza, debe levantarse Sandino. En donde se agite la envidia, debe aparecer fraternidad. En donde diga política, debe leerse también ética. En donde dice astillamiento, se debe formar la unidad. En donde impera la oscura noche, debe iluminar la mañana. En donde la guerra aúlla, debe estallar la paz. En donde manche la mentira, debe brillar la verdad. En donde diga Patria, debe dibujarse con tinta indeleble la memoria de los Mártires de Enero. En donde diga adiós, debe sembrarse "nomeolvides". (raulleisr@hotmail.com)
*Profesor en la Universidad de San Francisco, Estados Unidos.