Felices de pagar
Todos los años, antes de subir los impuestos, el presidente Ricardo Lagos les dice un excelente discurso a los empresarios chilenos. Ahora es el turno de subir los impuestos al capital. Más contribuciones de bienes raíces. Recientemente un señor jubilado, que sabiamente se fue a vivir fuera de Santiago y arrendó su casa, se quejaba de que las contribuciones le comían 6,5 meses de arriendo. Esas son las buenas noticias porque con la nueva ley de Rentas Municipales II le van a comer ocho meses, por lo muy menos. Y ni siquiera ésas son las malas noticias, porque después viene el global complementario: si se trata de una persona de buenos ingresos, aquél le va a comer otro par de meses.
Y otro tributo, la patente sobre el capital propio de las empresas, subió al 0,5%. Antes había municipios que, en uso de su facultad legal, cobraban menos, 0,3%, por ejemplo. Sin embargo, el gobierno los presionó para poner fin a la rebaja. Es preciso reconocer que debemos financiar muchos gastos. El embajador Skármeta se vio compelido a desembolsar más de dos mil millones de pesos para remodelar el edificio de la sede en Alemania, que había remodelado muy reciente pero insuficientemente su antecesor, el embajador Hormazábal, a un costo apenas superior a los mil millones. Y como pronto vendrá el turno de otro embajador de otro partido de la Concertación, será preciso financiar la remodelación de la remodelación de la remodelación. Y cada una cuesta más que la anterior. Pero debemos reinsertarnos.
Además, ya viene la Ley de la Cultura. Como muy poca gente va al teatro, éste no se financia. Entonces la ley nos cobrará a los contribuyentes las entradas que, sin ninguna justificación, nos negamos a comprar, y dará el dinero a los artistas, descontados algunos costos de administración, por supuesto. Los payasos fueron también al Congreso, igual que los artistas, a pedir una ley para ellos, porque tampoco va suficiente gente al circo -la política le hace una competencia muy desleal- y entonces, dicen, los contribuyentes deberíamos financiar las entradas que faltan. Y también es preciso ir juntando plata para el Ministerio de la Cultura. No hay suficientes cargos para correligionarios y parientes. El diario estatal "La Nación" nos sorprendió con la nómina de familiares de gobernantes, legisladores y jueces contratados con cargo al erario. La lista de hijísimos, yernísimos, hermanísimos, cuñadísimos, primísimos y sobrinísimos es extensa, pero todavía quedan muchos parientes desempleados, y los contribuyentes debemos ser solidarios con ellos.
También a las municipalidades hay que darles más dinero. Para eso es la ley de Rentas II, porque la I ya se consumió. Un artículo clave de aquélla es el que aumenta sustancialmente los sueldos de alcaldes y concejales. Y no podemos olvidar que también debemos financiar un nuevo Premio Nacional de Literatura. La izquierda no tiene resuelto a cuál de sus escritores se lo dará este año. Lo disputan Volodia e Isabel Allende. Son varios millones al contado y una sustanciosa pensión vitalicia. Los contribuyentes preferimos, naturalmente, a Volodia, pues tiene más edad y, por tanto, nos va a salir más barato. Una razón tan válida como cualquiera de las otras que la izquierda esgrime para adjudicar el premio a uno de los suyos. No sé. Algo tienen los discursos de Lagos a los empresarios que después de oírlos nos dejan a los contribuyentes con tantas ganas de pagar más impuestos.
* Analista político chileno.
(c) www.aipenet.com
De acuerdo con Acosta, el consumidor debe adoptar una conciencia crítica y aplicar medidas a las marcas que lo defraudan, no comprando estos productos y no esperando que las autoridades sean las que actúen, porque lo que está de por medio es el dinero que gana con mucho esfuerzo.
Edilma López, de Metrología de la CLICAC, manifestó que no existe mayor castigo para un fabricante que la sanción moral del consumidor. La funcionaria explicó que lo peor que le puede ocurrir a un fabricante es que todos sus productos se les queden en los anaqueles porque la sanción moral de los consumidores es peor que la que puedan poner las autoridades de la CLICAC o de otras instancias legales.
Los consumidores riegan la "bola" de que cierto producto es malo o no rinde lo que ellos esperan y adoptan la medida de no comprarlo. Manifestó que cuando un producto no cumple con lo que establece en el etiquetado, está violando una norma de calidad y eso es perjudicial para el consumidor.
La CLICAC recomienda a los consumidores que se tomen su tiempo al momento de la compra para que comprueben que el producto tiene el contenido completo declarado en la etiqueta.
Pero para el caso del papel higiénico, que el consumidor no lo puede abrir en el supermercado, Edilma López sugirió que se mida el rendimiento del papel higiénico por quincena o mensualmente en los hogares.
Si el consumidor observa que el papel higiénico que compra cada vez le rinde menos, a pesar de que el número de miembros de la familia no ha aumentado, debe advertir que algo está sucediendo y comprar o probar otra marca. También recomienda a los usuarios que una vez abierto el papel higiénico, comprueben que es de hojas sencillas o doble, según señala el etiquetado.
Además se sugiere que pongan atención en los puntos negros , perforaciones en las hojas, coloración, lo que indica mala calidad y además examine los cortes de las hojas, que son importantes para el rendimiento del papel.
Javier Miró, de Papelera Istmeña, S.A., aseguró que le parece "muy raro" que los rollos de papel higiénico Rocío y Regio, producidos por esta empresa, no cumplan con la cantidad de hojas que especifica su etiquetado.
Miró resaltó que esta compañía tiene más de 45 años en el mercado panameño, tiempo en que se ha automatizado, por lo que todo el proceso de producción se realiza a través de tecnología moderna.
"El papel que nosotros producimos tiene más peso que los demás y, por tanto, tiene más papel por rollo versus los otros competidores", explicó. Si le han faltado hojas de papel a algunos rollos, son porcentajes insignificantes que no representan un verdadero reclamo, añadió.
No obstante, ante los argumentos de que una muestra de sus productos estudiada por El Panamá América resultó con menos hojas de las declaradas en el etiquetado, aclaró que ordenará que se hagan pruebas de control de calidad de su producción.
Como contrapeso, la muestra del papel higiénico Unico, producido por la misma compañía, resultó con 27 hojas de más. El representante de Papelera Istmeña resaltó que esa empresa otorga más beneficios y rendimientos al consumidor por el mismo precio de la competencia.
En el caso de Industria Papelera del Caribe, que fabrica el papel higiénico Suave, se explicó algunos rollos tienen menos hojas porque las máquinas funcionan por aproximación, es decir, al operar mediante cerebros electrónicos o chips existen variaciones de rapidez que provocan que en algunos casos haya menos hojas por rollo.
Según su gerente, Gabriel Branca, cuando los procesos de producción son mecánicos, trabajan con engranajes y son exactos, pero muy lentos. Cuando son electrónicos, su rapidez es tanta que produce 450 metros de papel por minuto, aunque existen variaciones en la rapidez con que operan.
Aclaró que, según las normas globales, es permisible hasta un 3% menos, es decir, hasta 12 hojas menos de las que se especifican en el etiquetado. Sólo dos de los ocho rollos de papel higiénico Suave contados por este medio resultaron con 7 y una hoja menos, respectivamente. Branca dio a conocer que la producción anual es de 13 mil toneladas métricas, que incluye papel higiénico, papel toalla y pañuelos desechables.
Y otro tributo, la patente sobre el capital propio de las empresas, subió al 0,5%. Antes había municipios que, en uso de su facultad legal, cobraban menos, 0,3%, por ejemplo. Sin embargo, el gobierno los presionó para poner fin a la rebaja. Es preciso reconocer que debemos financiar muchos gastos. El embajador Skármeta se vio compelido a desembolsar más de dos mil millones de pesos para remodelar el edificio de la sede en Alemania, que había remodelado muy reciente pero insuficientemente su antecesor, el embajador Hormazábal, a un costo apenas superior a los mil millones. Y como pronto vendrá el turno de otro embajador de otro partido de la Concertación, será preciso financiar la remodelación de la remodelación de la remodelación. Y cada una cuesta más que la anterior. Pero debemos reinsertarnos.
Además, ya viene la Ley de la Cultura. Como muy poca gente va al teatro, éste no se financia. Entonces la ley nos cobrará a los contribuyentes las entradas que, sin ninguna justificación, nos negamos a comprar, y dará el dinero a los artistas, descontados algunos costos de administración, por supuesto. Los payasos fueron también al Congreso, igual que los artistas, a pedir una ley para ellos, porque tampoco va suficiente gente al circo -la política le hace una competencia muy desleal- y entonces, dicen, los contribuyentes deberíamos financiar las entradas que faltan. Y también es preciso ir juntando plata para el Ministerio de la Cultura. No hay suficientes cargos para correligionarios y parientes. El diario estatal "La Nación" nos sorprendió con la nómina de familiares de gobernantes, legisladores y jueces contratados con cargo al erario. La lista de hijísimos, yernísimos, hermanísimos, cuñadísimos, primísimos y sobrinísimos es extensa, pero todavía quedan muchos parientes desempleados, y los contribuyentes debemos ser solidarios con ellos.
También a las municipalidades hay que darles más dinero. Para eso es la ley de Rentas II, porque la I ya se consumió. Un artículo clave de aquélla es el que aumenta sustancialmente los sueldos de alcaldes y concejales. Y no podemos olvidar que también debemos financiar un nuevo Premio Nacional de Literatura. La izquierda no tiene resuelto a cuál de sus escritores se lo dará este año. Lo disputan Volodia e Isabel Allende. Son varios millones al contado y una sustanciosa pensión vitalicia. Los contribuyentes preferimos, naturalmente, a Volodia, pues tiene más edad y, por tanto, nos va a salir más barato. Una razón tan válida como cualquiera de las otras que la izquierda esgrime para adjudicar el premio a uno de los suyos. No sé. Algo tienen los discursos de Lagos a los empresarios que después de oírlos nos dejan a los contribuyentes con tantas ganas de pagar más impuestos.
* Analista político chileno.
(c) www.aipenet.com
De acuerdo con Acosta, el consumidor debe adoptar una conciencia crítica y aplicar medidas a las marcas que lo defraudan, no comprando estos productos y no esperando que las autoridades sean las que actúen, porque lo que está de por medio es el dinero que gana con mucho esfuerzo.
Edilma López, de Metrología de la CLICAC, manifestó que no existe mayor castigo para un fabricante que la sanción moral del consumidor. La funcionaria explicó que lo peor que le puede ocurrir a un fabricante es que todos sus productos se les queden en los anaqueles porque la sanción moral de los consumidores es peor que la que puedan poner las autoridades de la CLICAC o de otras instancias legales.
Los consumidores riegan la "bola" de que cierto producto es malo o no rinde lo que ellos esperan y adoptan la medida de no comprarlo. Manifestó que cuando un producto no cumple con lo que establece en el etiquetado, está violando una norma de calidad y eso es perjudicial para el consumidor.
La CLICAC recomienda a los consumidores que se tomen su tiempo al momento de la compra para que comprueben que el producto tiene el contenido completo declarado en la etiqueta.
Pero para el caso del papel higiénico, que el consumidor no lo puede abrir en el supermercado, Edilma López sugirió que se mida el rendimiento del papel higiénico por quincena o mensualmente en los hogares.
Si el consumidor observa que el papel higiénico que compra cada vez le rinde menos, a pesar de que el número de miembros de la familia no ha aumentado, debe advertir que algo está sucediendo y comprar o probar otra marca. También recomienda a los usuarios que una vez abierto el papel higiénico, comprueben que es de hojas sencillas o doble, según señala el etiquetado.
Además se sugiere que pongan atención en los puntos negros , perforaciones en las hojas, coloración, lo que indica mala calidad y además examine los cortes de las hojas, que son importantes para el rendimiento del papel.
Javier Miró, de Papelera Istmeña, S.A., aseguró que le parece "muy raro" que los rollos de papel higiénico Rocío y Regio, producidos por esta empresa, no cumplan con la cantidad de hojas que especifica su etiquetado.
Miró resaltó que esta compañía tiene más de 45 años en el mercado panameño, tiempo en que se ha automatizado, por lo que todo el proceso de producción se realiza a través de tecnología moderna.
"El papel que nosotros producimos tiene más peso que los demás y, por tanto, tiene más papel por rollo versus los otros competidores", explicó. Si le han faltado hojas de papel a algunos rollos, son porcentajes insignificantes que no representan un verdadero reclamo, añadió.
No obstante, ante los argumentos de que una muestra de sus productos estudiada por El Panamá América resultó con menos hojas de las declaradas en el etiquetado, aclaró que ordenará que se hagan pruebas de control de calidad de su producción.
Como contrapeso, la muestra del papel higiénico Unico, producido por la misma compañía, resultó con 27 hojas de más. El representante de Papelera Istmeña resaltó que esa empresa otorga más beneficios y rendimientos al consumidor por el mismo precio de la competencia.
En el caso de Industria Papelera del Caribe, que fabrica el papel higiénico Suave, se explicó algunos rollos tienen menos hojas porque las máquinas funcionan por aproximación, es decir, al operar mediante cerebros electrónicos o chips existen variaciones de rapidez que provocan que en algunos casos haya menos hojas por rollo.
Según su gerente, Gabriel Branca, cuando los procesos de producción son mecánicos, trabajan con engranajes y son exactos, pero muy lentos. Cuando son electrónicos, su rapidez es tanta que produce 450 metros de papel por minuto, aunque existen variaciones en la rapidez con que operan.
Aclaró que, según las normas globales, es permisible hasta un 3% menos, es decir, hasta 12 hojas menos de las que se especifican en el etiquetado. Sólo dos de los ocho rollos de papel higiénico Suave contados por este medio resultaron con 7 y una hoja menos, respectivamente. Branca dio a conocer que la producción anual es de 13 mil toneladas métricas, que incluye papel higiénico, papel toalla y pañuelos desechables.