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Fenómenos, sorpresas y sorprendidos


A sólo días de las elecciones no dejo de sorprenderme del curso que han tomado. En agosto del año pasado se daba por seguro la continuidad del PRD en el Ejecutivo, Municipal y Legislativo. Hoy, según las encuestas, el panorama es diametralmente lo opuesto.

El oficialismo perderá la mayoría de su espacio político y con ello se abrirán las puertas para las recriminaciones y esfuerzos por endilgarles la culpa de la derrota a la presidenta y al secretario general de aquel partido y, por ende, su eventual cambio de mandos.

Que el Panameñismo fuese en alianza sin liderarla no era imaginable. El análisis razonado hacia el movimiento para favorecer el cambio democrático privó sobre el genuino interés partidario. Ya en función habrá obstáculos que franquear, pero como decía Antoine de Saint Éxupery: “El hombre se descubre cuando se mide con un obstáculo”, por lo que el arte de converger voluntades disímiles tendrá que ponderarse en su justa medida.

Inesperados escándalos han puesto en jaque al otrora poderoso candidato capitalino, cuyas facies revelan el cansancio y preocupación por un proceso que trascenderá al día de las elecciones y que rondará su vida política, familiar y personal independientemente del resultado electoral. El decir popular que el primer pensamiento matutino del “vice” es preguntar en sigilo por la salud del principal, se aplicaría con extrema precisión.

Siguen las sorpresas. Aprendimos la diferencia entre ciudadanía y nacionalidad. La última no se pierde, al menos que a ella renuncies. La primera da derecho a elegir y a ser elegido. El torbellino generado obliga a revisar la legislación para no dejar vacíos jurídicos. Miles de personas están en iguales circunstancias. Se le mantuvo en vilo, pero al son de un tamborito y una oración a Don Bosco, se relegó el suplicio y está de vuelta en carrera.

Hecho único es que un candidato a alcalde garantice subsistencia a dos partidos que no comparten alianza, pero él mismo con cuestionables probabilidades de resultar electo, ese sí es un fenómeno en política.

Las terceras fuerzas han cobrado vida y se han ido alineando, cuan astros, desde las elecciones de 1999. Primero Alberto, luego Endara y ahora Martinelli. El PDC pasó a PP., el Liberal dejó de ser Auténtico; como si ambos padecieran el Síndrome de Estocolmo. Solidaridad se fusionó con el Liberal Nacional, renombrándose Unión Patriótica. Vanguardia Moral de la Patria nace a la vida pública en este periodo, pero el destino aparenta no serle benévolo a su ícono. MOLIRENA mantiene vigencia y unidad.

Cambio Democrático, con su carismático y sui generis candidato, con un mensaje de cambio, que gobernará con los mejores, con una campaña intensa y manifiestas ganas de ganar, está próximo a convertirse en Presidente. No me sorprende, porque trabajó cinco años, tal cual sus predecesores.

A diferencia de épocas pasadas, pronosticar en este momento el nombre del presidente del 2014 sería correr un albur. De lo que sí estoy seguro es que ese 4 de mayo está en la mira de varios.

101 años de Panamá América

 
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