Fétido olor
Hay sectores en la ciudad donde los gusanos trepan verjas y paredes de las casas, y las ratas y mosquitos merodean poblaciones enteras. La situación está a punto de convertirse en una crisis sanitaria de consecuencias impredecibles.
Si a esto, agregamos que 35 camiones recolectores de basura adquiridos en el 2008 hoy están prácticamente inservibles y es necesario renovarlos, olfateamos algo más que podrido.
¿Será que la flota se dejó deteriorar con intenciones claras? En ocasiones la forma más rápida para solventar algo es menoscabarlo para provocar una crisis y buscar una salida urgente sin importar el medio con tal de justificar el fin.
Pareciera un insulto a la intelectualidad colectiva la aprobación del concejo para comprar 51 camiones de basura a la empresa que respondió la cotización que envió la Alcaldía un jueves santo. ¿Será que contaba con la información por anticipado?
Este tipo de actos generan suspicacias y deterioran la confianza de la población en las autoridades. Da la impresión de que los puestos públicos siguen al servicio de ciertos intereses desmejorando el bien común. Hecho que contraviene uno de los principales lemas de campaña de Martinelli, ¿se recuerda?
Para rematar, la forma en que se redactó el acuerdo municipal es improcedente; establece una “orden de compra” para este propósito que asciende a casi 9 millones, cuando el tope para este tipo de documento alcaldicio es de 250 mil dólares. De esta manera se requerirán repetidas ordenes similares para adquirir un mismo bien, y lo más probable es que la Contraloría lo declare inapropiado, lo eche para atrás y siga el caos.
¿Qué nos garantiza que esta nueva inversión no seguirá los mismos pasos que la anterior?
¿Por qué la ciudadanía tiene que protestar para que los funcionarios hagan su trabajo?
Una vez más, el Alcalde ¡no deja de sorprendernos!