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Fidel Castro y su rebeldía personal


Cuando Fidel Castro cumplió 40 años en el poder como un dictador de Cuba, dijo a su pueblo y al mundo que la revolución apenas empezaba. En base a esas declaraciones públicas, escribí en esos días un resumen de su historia política y personal en relación con su pueblo y a su política exterior. Cierto es que ese pueblo sin tener culpa, viene sufriendo en carne viva las consecuencias políticas de ese régimen y sus represalias. Es lamentable que un pueblo indefenso tenga que sufrir el orgullo, la rebeldía y la prepotencia de un dictador, que a pesar de su crisis económica, alimentaria y de libertad, él como jefe supremo lo tiene todo a su alcance. Sin embargo, las clases populares son las que sufren de la presión, el hambre y las libertades que no tienen otros ambientes foráneos. ¿Quién por pobre que sea no añora su libertad? Lo que el pueblo cubano y sus jerarcas exteriorizan no es del todo su voluntad sino la presión psicológica que les impone el régimen para llamar la atención internacional. Lógico entender que el pueblo cubano, bajo las circunstancias en que vive, clama por el levantamiento del embargo comercial y económico que le han impuesto los países libres del mundo como presión para que devuelva la democracia y las libertades a su pueblo. Pero es Fidel Castro que manejado por su orgullo personal, su rebeldía y lleno de un despecho con sus adversarios políticos y países contrarios a su política, no accede en devolver la democracia en Cuba prefiriendo mejor que el pueblo se consuma lentamente. Es lamentable que en América aún exista un régimen de dictadura acérrima que le prohíbe a su pueblo su libertad a pensar que ese tipo de gobierno ha desaparecido en casi todo el mundo moderno y civilizado. Yo comprendo y reconozco que cuando Fidel Castro emprendió su movimiento revolucionario en contra del absoluto y corrupto gobierno de Fulgencio Batista y su burocracia, allá por la década de los 50, se justificaba su mano recio debido a la corrupción hereditaria que imperaba en esa nación del Caribe. Comprendo también que la victoria de Castro ante sus enemigos políticos lo dejó en estado de emergencia social, política y administrativa que para recuperar y afianzar su revolución, tuvo que poner mano recia para poder controlar sus enemigos políticos y la influencia mercenaria proveniente del extranjero. Comprendo además de su orgullo personal, nacionalista y patriótico en una situación de esa naturaleza, pero se justifica ya mantener a su pueblo oprimido, sin libertades durante más de 40 años bajo la miseria y carente de su 1ibertad necesaria por mantener su orgullo personal y mucho menos enviarle a su pueblo el desalentador mensaje que después de 40 años de opresión la revolución apenas empieza. Fidel Castro, a estas alturas, ha demostrado a sus enemigos políticos y a los países que lo adversan de su gran capacidad y valentía de manejar su situación política con valor y dignidad personal y patriótica en sus momentos más difíciles. Después de haber vencido varios combates y batallas políticas y personales, encontrándose hoy con un nuevo combate en su vida es su sorpresiva enfermedad. Después de todo ello es tiempo en nombre de Dios y de su pueblo ir cediendo humanamente la libertad y la democracia a su pueblo con dignidad humana como la otra cara de la moneda, tomando como ejemplo público el cambio de actitud que han tenido algunos países, inclusive potencias después de una profunda reflexión humana y política como el caso de Alemania con el muro de Berlín, La Unión Soviética con la abolición al menos en el cambio en su doctrina comunista con sus pueblos, los países del Pacto de Varsovia y otros cambios que se han registrado en el mundo contemporáneo en defensa de las libertades y la democracia de los pueblos. Ojalá el comandante Fidel Castro comience devolver a su pueblo sus libertades con dignidad de gran patriota como fue en su inicio y no seguir vendiendo ante la humanidad la imagen de un verdugo donde el pueblo lo sigue y lo aplaude, no por su liderazgo natural, sino por el temor a las cárceles y al paredón. De no ser así estaría dando la mala impresión de no dejar el poder por el temor de las represalias o por la falta de una conciencia humana. De ir devolviendo las libertades a su pueblo, estaría cumpliendo con su conciencia, con la patria, con Dios y la sociedad humana pudiendo vivir en paz en cualquier rincón del mundo, inclusive en su propio país y se pondría fin a la aventura de sus compatriotas de morir en el Atlántico y quedar en su país como un símbolo público con el reconocimiento de todos los cubanos.
El papel de los padres no es crear un lecho de rosas para su hijo, sino ayudarle a abrirse camino a través de las espinas. El desarrollo del temperamento se produce por medio de la interrelación del niño con su entorno. Es ahí donde los logros como también las frustraciones, forman parte importante de la vida diaria.
La meta de encausar al niño hacia su independencia no se limita a enseñarlo a controlar su esfínter o a vestirse solo, sino a desarrollar su autonomía, su capacidad de pensar independientemente y de enfrentarse a la vida y a los obstáculos para alcanzar sus objetivos.
La autoridad implica el respeto, la admiración y el amor que se ganan los padres formando bien al chiquillo y esta autoridad la ejercen los padres cautivando con su personalidad al muchacho. Un hijo requiere cariño, ternura, amor y respeto a su autonomía y a su propia individualidad. Un hijo requiere que sus padres lo consideren un ser independiente.
Que el Señor los bendiga a ustedes papás, que formen bien a sus hijos y en relación con esto les digo: Ámense mucho, pues ese amor influirá positivamente en los muchachos. Y no se olviden que el Señor los ama, que Jesús los quiere y que ¡Con Dios, somos invencibles!
El primer Lotus de calle (Elite) que por mucho tiempo fue un éxito en las competencias automovilísticas, fue un fracaso en las ventas.
Del vehículo Ford T se dispuso la construcción de más de 15 millones de unidades.

101 años de Panamá América

 
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