default

Fidelidad política


En nuestro país existen elementos que cambian más de partido que de ropa interior. Soy de opinión de que nadie está comprado a un partido político mediante escritura pública, pero sí es un deber guardar fidelidad y sacrificarse por su colectivo siempre y cuando sus líderes y fundadores respeten su filosofía y la conducta de ellos, sirva de ejemplo de igualdad de derechos y de justicia entre su membresía. Hay políticos que cuando su partido pierde actualidad y poderes de influencias se van del mismo a otros partidos en busca de mejores condiciones y conveniencias sin una razón de justificación; otros se manifiestan indiferentes e inactivos sobre el destino del partido al no ver opciones de posible triunfo por el hecho de haber quedado en oposición dejando a un lado el idealismo y la fidelidad partidista. Sin embargo, cuando se vislumbra aires de triunfo y esperanzas, corren a ser los primeros, no importa el papel que tengan que desempeñar.
Existen tantos hombres y mujeres en el ambiente político que fundan los partidos con la demagogia que es para servir a la patria, cuando sólo es para servir a sus grandes intereses económicos mediante los pactos y arreglos con los gobiernos que ganen el poder público; otros desempeñan el penoso papel de mercaderes políticos comprando conciencias y adherentes para la inscripción de sus colectivos como en los tiempos de la colonia cuando salían a comprar esclavos.
La actividad política en Panamá es la más importante porque es la que maneja el destino de la Nación pero, lamentablemente, la mayoría de los políticos la han convertido en un gran negocio y en una especie de un botín o industria económica al servicio de sus grandes intereses sociales, económicos y empresariales, al extremo de invertir grandes capitales en sus campañas electorales quedando después como asesores y privilegiados de los gobiernos ganadores hasta conseguir sus capitales invertidos y mucho más sin importarles con el futuro de la nación.
Basado en esa mala práctica de injusticias, privilegios y del "juega-vivo", es por lo que el pueblo panameño debe demostrar su grado de cultura y de dignidad política y personal en la escogencia y elección para los puestos electorales a hombres y mujeres de una gran trayectoria de moral política, social, humana y patriótica a lo largo de su vida pública y dejar a un lado aquellos que siempre han usado a los pueblos y su población de puentes para llegar al paraíso de sus grandes privilegios a costa del Estado.
Ya es tiempo de acabar con los políticos demagogos que invocan el nombre de la Patria y de las necesidades de las clases marginadas del país para seguir manteniendo sus grandes privilegios.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América