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Filosofía generacional de la esperanza


Terminó un milenio, se aviene otro; entre esperanzas, nuevos mitos, otros paradigmas. En mis manos y en mi mente, aparece lo que quedó atrás, que también simboliza el futuro, porque del pasado aprendemos también el futuro. "Filosofía Generacional de la Esperanza" es el título del último capítulo de Memorias Rotas de Néstor Porcell, sociólogo panameño fallecido en 1996. Inédito hasta el momento, ya que la publicación todavía no cuenta con el beneplácito de su "parto" para que la opinión pública pueda desatar sus aprehensiones y recomendaciones.
Recojo 5 ideas, imperecederas en el tiempo. Conclusiones y promesas del siglo que termina; es el legado de Néstor, que parte de su vida, su visión y preocupación de Panamá y el Mundo.
1-"Los acontecimientos actuales nos llevan a una metafísica del ser social que quizás se desarrolle en espiral y hay que detenerla en el tiempo, simplemente como observador y actor consciente, para sacar las conclusiones debidas y establecer el paradigma vital que signó tanto a los hijos del antifascismo, como a los exclusivamente socialistas y también a los promotores intermedios del Estado Benefactor. Cuántos desvelos y cuántas aprehensiones morales hubo que vivir, tantos sacrificios e incomprensiones que sufrir... que al final la mayoría de los hombres quieren libertad sin pan, o satisfacer su sensualismo de poder, consumo, goces pasajeros o destruir cualquier proyecto humano que no les dé placer momentáneo, que deslinda su situación límite entre vivir y morir".
2-"hemos pertenecido a una generación que no se rinde ni se hunde con las derrotas ni los vaivenes históricos-políticos, pues fuimos educados en un nuevo humanismo, y nos forjamos en los combates más varidos quedando marcados por la dialéctica de la lucha por la libertad, y esos valores no son transables, no pueden reducirse a operaciones de conformismo, porque se sostienen en una metafísica de la eternidad, en la creencia de que el hombre es y merece ser mejor de lo que hasta ahora ha sido".
3-"La revolución panameña fue otro sueño generacional, que resultó ser una esperanza para el pequeño pueblo istmeño de encontrar, al fin, la recuperación de su soberanía total. El movimiento social que se inició con Belisario Porras, adquirió potencia nacionalista en Arnulfo Arias y cuajó en gran parte en Omar Torrijos, ha sido una madeja complicadísima de desatar, que desafía la sutileza de los politólogos, porque Panamá fue y es una sociedad invadida, un Estado mediatizado, donde los intelectuales y los políticos, actúan conscientes en esa situación, manejándose en un estado dual, paralelo. Sin embargo, la invasión brutal, que con fuerza incontenible, destruyó bienes y cercenó miles de vidas inocentes demuestra que el concepto humanidad no tiene profundidad en los pueblos y que se puede manipular en las Naciones Unidas".
4-"Cómo podríamos reaccionar nosotros ante tantos contrasentidos, sino es con la desconfianza, la ironía, la incredulidad, o como diría un filósofo alemán, con la razón cínica, justificando lo injustificable, votando siempre por el mal menor. En el mundo funciona una ley histórica-política, que nos enseña que si caen las dictaduras surge la democracia y aparecen dictaduras exóticas como la de Fujimori. La democracia no parece ser adaptable al estado natural del hombre sino el autoritarismo tribal".
5-"Loque nos traiga el nuevo milenio es imprevisible, pero el fin del siglo es desconcertante y no puede enfocarse desde el racionalismo occidental. Quizás el nuevo orden provendrá del uso de los ordenadores y los cuerpos de teoría se dilucidarán en las pantallas. Esperamos ese nuevo amanecer y mientras, hay que hundirse en el pasado en busca de tesoros perdidos o de joyas desgastadas por la acción natural".

101 años de Panamá América

 
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