¿Final de la Era del Dólar?
Estamos aún lejos de eso, pero hay pocas dudas en que la economía estadounidense estuvo esta vez, como nunca antes desde los años 30, cerca del mayor abismo. Pero el peligro no se ha conjurado del todo y el mundo se ha estremecido ante las calamidades que padece la que hoy sigue siendo la locomotora del planeta. El Prof. Stiglitz, Premio Nobel de Economía, ha comparado lo acontecido con la caída del Muro de Berlín para ilustrar la trascendencia histórica de lo que está ocurriendo.
El mundo, después del colapso y de la bolsa, con sus repercusiones en el resto del globo, no será igual. El primer efecto será el fin del unilateralismo, esto es la creencia que EE.UU. puede manejar su economía con total prescindencia de la comunidad internacional. Recordemos que en la actual crisis, China y la Unión Europea (UE) han decidido sumar miles de millones de dólares y euros para contribuir al rescate, convencidos que una debacle total los arrastrará también a ellos. Así de interdependiente es el mundo de hoy. EE.UU. lo está aprendiendo de la manera más dolorosa.
A mediano y largo plazo, las potencias económicas acordarán mecanismos de comunicación y fiscalización, inconcebibles para EE.UU. hasta ahora, para disciplinar su conducta financiera y de los demás, por su potencial repercusión en el sistema mundial; así como hoy hace la UE con sus miembros, disciplinando el endeudamiento y el gasto, además del flujo de dinero. Hablamos de un ente regulador supranacional. Porque ninguna potencia debe seguir por la libre e irresponsablemente, jugando su propio juego por encima de los demás.