Finanzas y política
Precisamente el último año de este siglo que se constituye en la antesala del más serio compromiso económico adquirido por la sociedad panameña con la administración del Canal, el Gobierno Nacional enfrenta una grave situación financiera y una enmarañada burocracia administrativa, principales razones de los recortes y avances sobre la desastrosa ejecución del presupuesto estatal. El tema todavía no ha sido suficientemente conocido seguramente por la cercanía de un torneo electoral, pero todos los programas de inversión están recortados, quedando reducidos a su mínima expresión para el resto del período, y los pagos a proveedores comienzan a experimentar demoras que ponen en difícil situación la economía privada.
Lamentablemente la administración pública no ha mostrado ningún avance significativo dentro del proceso de modernización, a pesar de la propaganda que el gobierno ha promovido en sus campañas públicas. A pesar del programa de privatizaciones que debieron reducir las funciones del gobierno, el número de funcionarios continúa en los mismos niveles y la estructura administrativa sigue siendo lenta, irracional, compleja e inútil y provocando la pérdida de valiosos recursos en tiempos de verdadera escasez, a más de que el costo de la planilla ha aumentado en vez de disminuir como se esperaba ocurriera tras las privatizaciones.
No es necesario insistir en la importancia de las inversiones dentro del presupuesto estatal y en las consecuencias de sus recortes. Programas de donaciones y préstamos contratados para atender graves problemas de salud, educación y vivienda quedan paralizados. En este caso, el efecto de un recorte se duplica porque al reducir el aporte del gobierno se reduce en igual medida la donación de la contraparte, permitiendo la pérdida de importantes ingresos precisamente en las áreas detectadas como más sensibles.
La situación es triste porque, a juzgar por las declaraciones de los candidatos que se disputan el puesto presidencial, pareciera que no conocen la realidad de las finanzas públicas. Por lo menos la sociedad panameña no ha escuchado todavía de parte de ninguno de ellos la invitación al sacrificio general compartido, que supone generar un ahorro suficiente para enfrentar el problema financiero y, en vez de ello, solamente mencionan la utilización de los fondos generados por las privatizaciones repitiendo la actitud acostumbrada de consumir el ahorro, sin preocuparse por su reemplazo.
Esperamos que el Gobierno Nacional preste responsable atención al uso de sus fondos en lo que queda de su mandato y que los aspirantes a la presidencia envíen al pueblo panameño un mensaje realista sobre las posibilidades que existen para repartir beneficios.
Lamentablemente la administración pública no ha mostrado ningún avance significativo dentro del proceso de modernización, a pesar de la propaganda que el gobierno ha promovido en sus campañas públicas. A pesar del programa de privatizaciones que debieron reducir las funciones del gobierno, el número de funcionarios continúa en los mismos niveles y la estructura administrativa sigue siendo lenta, irracional, compleja e inútil y provocando la pérdida de valiosos recursos en tiempos de verdadera escasez, a más de que el costo de la planilla ha aumentado en vez de disminuir como se esperaba ocurriera tras las privatizaciones.
No es necesario insistir en la importancia de las inversiones dentro del presupuesto estatal y en las consecuencias de sus recortes. Programas de donaciones y préstamos contratados para atender graves problemas de salud, educación y vivienda quedan paralizados. En este caso, el efecto de un recorte se duplica porque al reducir el aporte del gobierno se reduce en igual medida la donación de la contraparte, permitiendo la pérdida de importantes ingresos precisamente en las áreas detectadas como más sensibles.
La situación es triste porque, a juzgar por las declaraciones de los candidatos que se disputan el puesto presidencial, pareciera que no conocen la realidad de las finanzas públicas. Por lo menos la sociedad panameña no ha escuchado todavía de parte de ninguno de ellos la invitación al sacrificio general compartido, que supone generar un ahorro suficiente para enfrentar el problema financiero y, en vez de ello, solamente mencionan la utilización de los fondos generados por las privatizaciones repitiendo la actitud acostumbrada de consumir el ahorro, sin preocuparse por su reemplazo.
Esperamos que el Gobierno Nacional preste responsable atención al uso de sus fondos en lo que queda de su mandato y que los aspirantes a la presidencia envíen al pueblo panameño un mensaje realista sobre las posibilidades que existen para repartir beneficios.