Formación política y democrática
Sentada a mi lado estaba la entonces candidata presidencial. Intempestivamente ella me mira y me pregunta ¿cuál era mi problema con su plan de gobierno?, señalándome un libro amarillo que teníamos al frente. “¿Cómo lo va a implementar?”, le pregunté. Su respuesta me dejó frió: “ahí está todo”. Yo solo atiné a decirle que muchas personas que conocía me decían que ella no estaba preparada para gobernar y su equipo mucho menos. “Hay que convencerlos de lo contrario”, me dijo, para luego clavarme esa mirada del político que desconfía de su interlocutor. Fue la última vez que hablé con ella.
Cuento esta anécdota porque en mi opinión la falta de formación política de quienes deben hacer e implementar las políticas públicas es la culpable de los resultados que luego nos llevan a decepcionarnos en quienes depositamos toda nuestra confianza al votarles.
Pudimos ver como en el pasado gobierno, algunas de las principales carteras políticas estaban ocupadas por buenos panameños, con muchas ganas de aportar a su país, pero sin formación política adecuada, sin experiencia en políticas públicas, con el único mérito de ser miembros del círculo de confianza el jefe del Ejecutivo. Así, muchos otros con más experiencia quedaban subutilizados con los conocidos resultados: ejecución del prepuesto baja y continuos retrasos en los cumplimientos de las promesas de campaña.
Por otro lado, Monseñor Ulloa dio en el clavo en la pasada cita eucarística. Hay que definir en la educación de cada panameño el concepto de ciudadano. En esto deben participar la familia en primera instancia y el Estado de manera permanente. La educación ciudadana debe volver a ser una materia obligatoria todo el ciclo de educación primaria.
Pero también entra la formación política que deberían fomentar los partidos políticos. El Tribunal Electoral de Panamá asigna una partida específica a cada organización política para este fin pero la misma, cuando no se utiliza para fines diversos y hasta alejados de lo que debería ser una capacitación integral y formal, se utiliza solo para charlas de bajo nivel dirigidas usualmente para algunos militantes de base. De ahí que luego no se entienda porque las bases no son fieles o peor aun, no se identifican con sus respectivas dirigencias.
En estos últimos casos creo que el Tribunal Electoral de Panamá debe replantear el fondo y la forma con que se ideó este rubro dentro del subsidio electoral. Una completa capacitación partidaria en temas revisados por expertos en la doctrina y la ideología de cada partido más un componente de educación democrática y cívica es urgente que se implemente para que nuestra incipiente democracia avance con pasos realmente firmes.
*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.