Fouquier-Tinville (1746-1795)
Este fue, durante el período del Terror que siguió a la Revolución Francesa, un acusador, famoso, sí, pero por su severidad.
El hacía las más crueles acusaciones contra todos aquellos que comparecían a ser juzgados ante el Tribunal Revolucionario.
Procuraba siempre presentar a los acusados con tan odiosa y despiadada vehemencia de modo que no hubiera para ellos la más remota esperanza de salvación.
Hizo llevar mucha gente a la guillotina y fue el acusador del rey Luis XVI y de la reina María Antonieta.
Posiblemente, dada la ferocidad con la cual acusó al rey cuando le correspondió la palabra a su defensor, éste, tras recorrer con la mirada a los miembros del tribunal revolucionario, dijo: -"Busco entre vosotros jueces y sólo encuentro acusadores". Y, en efecto, el rey fue condenado a la guillotina y guillotinado.
Pero se cumplió en el feroz acusador Fouquier-Tinville el precepto bíblico que dice: -"Con la misma vara que mides, serás medido".
Y así como Robespierre, quien hizo llevar tanta gente a la guillotina, también fue guillotinado tras su caída, ese otro carnicero, junto con dieciséis miembros del Tribunal Revolucionario, fueron guillotinados.