Fox y el racismo
"Los mexicanos desempeñan en Estados Unidos (EU) trabajos que ni los negros harían" -dijo el presidente mexicano Vicente Fox - y desató así la tormenta. "Racista" -le gritaron en coro-, mientras que un vocero del gobierno estadounidense deploró lo expresado. Poco después, el reverendo Jesse Jackson, dirigente de los derechos civiles en EU, se reunió con él y le pidió que se retractara y diera excusas a la comunidad negra. Pero Fox se negó, no sin antes explicar infructuosamente que nunca tuvo la intención de ser racista.
En verdad, siendo presidente de un país con 95% de indios, Fox no puede permitirse ser racista, por más que pertenezca a su minoría blanca. No, no creemos que fue racista sino más bien dolorosamente realista. Esa fue su falta, hablar de lo que nadie se atreve, sin maquillajes ni medias tintas. Los mexicanos, al igual que el resto de los latinoamericanos en EU trabajan duro y van a la guerra a dar la vida por el país donde se procuran la oportunidad de superación que no encuentran en su nación de origen, por más que enfrenten allí incomprensión, marginación y discriminación. De hecho, no es un secreto que muchos inmigrantes ilegales se encargan de duras faenas, como levantar las cosechas y trabajar las siembras en medio de tóxicos herbicidas, en condiciones en extremo peligrosas, que -como dijo Fox- ningún otro conglomerado social haría. Por eso deplora que cacen a sus compatriotas con perros, como liebres o venados, cuando es el propio mercado norteamericano que brinda su espacio vacío en labores que nadie más llena. Es la misma hipocresía de Europa, despreciando a las ecuatorianas y africanas, cuando nadie más cuida sus niños en casa cada día que los padres salen a trabajar o estudiar.
Explicó que al huir hacia Calle 50 la conductora en fuga siguió colisionando autos y se convirtió en un peligro potencial para la seguridad de bienes privados y la vida de otros ciudadanos.
Para el general retirado, Rubén Darío Paredes, las unidades de la Policía actuaron con prudencia al usar la fuerza requerida ante los estragos que Herrera iba causando con el manejo desordenado y por su estado mental.
Paredes dijo que está seguro de que el policía que disparó contra Herrera no conocía que se trataba de alguien con problemas mentales.
En verdad, siendo presidente de un país con 95% de indios, Fox no puede permitirse ser racista, por más que pertenezca a su minoría blanca. No, no creemos que fue racista sino más bien dolorosamente realista. Esa fue su falta, hablar de lo que nadie se atreve, sin maquillajes ni medias tintas. Los mexicanos, al igual que el resto de los latinoamericanos en EU trabajan duro y van a la guerra a dar la vida por el país donde se procuran la oportunidad de superación que no encuentran en su nación de origen, por más que enfrenten allí incomprensión, marginación y discriminación. De hecho, no es un secreto que muchos inmigrantes ilegales se encargan de duras faenas, como levantar las cosechas y trabajar las siembras en medio de tóxicos herbicidas, en condiciones en extremo peligrosas, que -como dijo Fox- ningún otro conglomerado social haría. Por eso deplora que cacen a sus compatriotas con perros, como liebres o venados, cuando es el propio mercado norteamericano que brinda su espacio vacío en labores que nadie más llena. Es la misma hipocresía de Europa, despreciando a las ecuatorianas y africanas, cuando nadie más cuida sus niños en casa cada día que los padres salen a trabajar o estudiar.
Explicó que al huir hacia Calle 50 la conductora en fuga siguió colisionando autos y se convirtió en un peligro potencial para la seguridad de bienes privados y la vida de otros ciudadanos.
Para el general retirado, Rubén Darío Paredes, las unidades de la Policía actuaron con prudencia al usar la fuerza requerida ante los estragos que Herrera iba causando con el manejo desordenado y por su estado mental.
Paredes dijo que está seguro de que el policía que disparó contra Herrera no conocía que se trataba de alguien con problemas mentales.