Fracasos escolares: un problema crónico
Los bajos resultados en la evaluación del rendimiento académico van de la mano con la masificación de la educación. El análisis sistemático del proceso de enseñanza aprendizaje permite dictaminar que se trata del resultado de una variedad de factores, atribuirlo a una sola causa sería un grave error científico, por cierto, cometido por no especialistas en la educación y, lo que sí es preocupante, por quienes al enseñar alguna asignatura académica se autocalifican de autoridades en educación. Ciertamente la gran Ciencias de la Educación, muy poco conocida en nuestro medio, es la que nos permite describir y resolver esta problemática desde la perspectiva de la pedagogía, la psicología, la sociología y otras ramas del conocimiento científico.
La metodología de la enseñanza, las técnicas de elaboración y evaluación de pruebas, con sus conceptos de confiabilidad y validez, los materiales y el equipo de apoyo didáctico, la calidad y cantidad del contenido académico, los principios de la programación curricular, los lineamientos de la planificación educativa, constituyen obviamente refinadas connotaciones pedagógicas.
Por otro lado, tenemos el enfoque de la psicología individual, preferido por muchos padres y numerosos docentes. Esta preferencia aborda la problemática desde la dinámica personal del estudiante: su coeficiente de inteligencia, sus procesos perceptivos, su perfil de personalidad, su motivación, sus intereses, sus probables trastornos de salud mental: manejo de la ansiedad, de fobias, angustias, incertidumbres, niveles de autoestima y expectativas. Se ubica al estudiante como un microcosmos inmerso en un sistema escolar psico-social.
La sociología estudia la incidencia de los elementos del macrocosmos sobre el alumno. La vertiginosa velocidad de los cambios sociales provocados por los avances tecnológicos altera el ritmo de la evolución tradicional. El estudiante recurre a sus mecanismos de ajuste en un mundo globalizado, impregnado de estrés y violencia, con las alternativas de drogas, pseudo liberación de géneros, tanto femenina como masculina, en medio de escasos recursos espirituales: meditación, oración y relación con la energía y leyes intangibles.
Las condiciones socioeconómicas en las que vive el alumno, la inaccesibilidad a los recursos que le permitirían el desarrollo de sus procesos cognitivos superiores, inherentes al éxito escolar, le impiden ingresar al mundo laboral, reproduciendo el círculo vicioso de los estratos de desfavorecidos, alienados o desposeídos sociales.
Los especialistas en la gran Ciencias de la Educación poseen los conocimientos generales y especializados imprescindibles para el análisis sistemático de la educación que requiere nuestro país.
La metodología de la enseñanza, las técnicas de elaboración y evaluación de pruebas, con sus conceptos de confiabilidad y validez, los materiales y el equipo de apoyo didáctico, la calidad y cantidad del contenido académico, los principios de la programación curricular, los lineamientos de la planificación educativa, constituyen obviamente refinadas connotaciones pedagógicas.
Por otro lado, tenemos el enfoque de la psicología individual, preferido por muchos padres y numerosos docentes. Esta preferencia aborda la problemática desde la dinámica personal del estudiante: su coeficiente de inteligencia, sus procesos perceptivos, su perfil de personalidad, su motivación, sus intereses, sus probables trastornos de salud mental: manejo de la ansiedad, de fobias, angustias, incertidumbres, niveles de autoestima y expectativas. Se ubica al estudiante como un microcosmos inmerso en un sistema escolar psico-social.
La sociología estudia la incidencia de los elementos del macrocosmos sobre el alumno. La vertiginosa velocidad de los cambios sociales provocados por los avances tecnológicos altera el ritmo de la evolución tradicional. El estudiante recurre a sus mecanismos de ajuste en un mundo globalizado, impregnado de estrés y violencia, con las alternativas de drogas, pseudo liberación de géneros, tanto femenina como masculina, en medio de escasos recursos espirituales: meditación, oración y relación con la energía y leyes intangibles.
Las condiciones socioeconómicas en las que vive el alumno, la inaccesibilidad a los recursos que le permitirían el desarrollo de sus procesos cognitivos superiores, inherentes al éxito escolar, le impiden ingresar al mundo laboral, reproduciendo el círculo vicioso de los estratos de desfavorecidos, alienados o desposeídos sociales.
Los especialistas en la gran Ciencias de la Educación poseen los conocimientos generales y especializados imprescindibles para el análisis sistemático de la educación que requiere nuestro país.