François Coppée (1842–1908)
Este fue un ciudadano del país galo, cuya obra no tuvo mucha trascendencia allende las fronteras de su patria, pero sí fue lo suficientemente meritorio para que se le hiciera miembro de la Academia Francesa. Tradicionalmente los aspirantes a ingresar en ella visitan a sus miembros para hacerles saber sus aspiraciones y auscultar la posibilidad de contar con sus votos antes de someter su solicitud de admisión.
En cierta ocasión hubo un poeta de apellido Panairois que deseaba someter su solicitud de ingreso al cuerpo de los académicos. El hombre era muy tímido y en vez de efectuar las visitas personalmente, encargó a su mujer, la cual, por cierto, era tan expresiva como atractiva, lo que lo indujo a pensar que haría más favorable lograr apoyo para su aspiración.
Cuando la señora fue a visitar a Coppée le formuló su petición de voto favorable para su esposo en la forma más vehemente posible. Y cerró su petición, diciéndole: -"Ser académico es ya la última ilusión de mi esposo en esta vida. Y tanto lo desea, que me ha dicho que de no resultar admitido, morirá del pesar".
Coppée le prometió que él votaría a favor de la admisión y así lo hizo, pero por desventura, el poeta Panairois no obtuvo los suficientes votos a favor de su admisión.
En la siguiente elección, la señora volvió a visitar a Coppée para formularle la misma solicitud, pero se negó a volverlo a ayudar, diciéndole: -"No. Esta vez, no, puesto que en la ocasión anterior yo cumplí con mi palabra de votar a su favor, pero él no ha cumplido con la suya y sigue viviendo en vez de haber muerto del pesar".