François Mauriac 1885 – 1970
Este fue un escritor francés muy leído en su generación. Como suele suceder, tuvo sus desavenencias con los críticos. En una ocasión, tras haber publicado uno de sus primeros libros, El río de fuego, un crítico de entonces, Gustavo Bofa, comentó que la obra, más que de un río, trataba sobre una llovizna. Tiempo después, Mauriac escribió una novela titulada Genitriz y le hizo llegar un ejemplar a su crítico con una dedicatoria que decía: “A Gustavo Bofa, para que la lea bajo un paraguas.”
El tenía la costumbre de madrugar y empezaba a trabajar desde tempranas horas. Y a un joven escritor quien le solicitó consejo, le respondió: -Recuerda que una de las mejores armas en la lucha por la vida es un despertador. –
En otra ocasión una linda joven le solicitó una recomendación para un diario donde aspiraba hacer reportajes. Él le preguntó: - ¿De qué ha vivido usted hasta ahora? - -He sido modelo fotográfica. – Mauriac le extendió la recomendación y al entregársela, le dijo: -Espero que me comunique el resultado de su experiencia, y me diga si le ha resultado más fácil vivir de la pluma o vivir de la belleza. Esa es una experiencia que yo nunca, personalmente, he podido hacer. -