Frente Anticorrupción, ¿a quién representa?
Se dice que la democracia es la mejor forma de gobernar de los pueblos. Alrededor de ella, uno de los pilares que la sustenta es el derecho que tienen las personas a organizarse; es decir, a formar grupos a partir de una variedad de factores, intereses, o motivos que les resulten comunes.
Normalmente, estas organizaciones adoptan nombres que reflejan no sólo su composición sino también sus intereses. No obstante, en algunos casos, ello no es así. Es el caso del denominado "Frente Anticorrupción", uno de los que el nombre no parece reflejar ni la verdad de su constitución, ni sus fines; vemos, por "Frente", se entiende en una de sus acepciones, a una coalición de organizaciones que se proponen el objetivo de luchar contra la corrupción, lo cual es un propósito además de noble, necesario.
Sin embargo, se hace necesario predicar con el ejemplo, y uno de los peores vicios, y formas como se expresa la corrupción es la alteración de la verdad, por lo tanto, el denominado "frente" debiera, a la luz de la verdad, informar al país al que dice defender, cuáles son los grupos que lo constituyen. Adoptar este nombre como un mero cumplimiento formal es además de oportunista, una forma de echar a perder la percepción que la sociedad tiene de la seriedad de las denominadas organizaciones de la sociedad civil lo cual es corrupto.
De la misma forma, valerse de un nombre, como una especie de ropaje para accesar a los medios de comunicación y satisfacer sus "necesidades de protagonismo" es, además de patológico, corrupto; y lo que es más grave, desconocer en su accionar, principios tan caros para los hombres como la presunción de inocencia que impone el tratamiento respetuoso a toda persona a quien no se le haya vencido en juicio a través de un proceso justo, en donde se le hayan respetado todas las garantías que le confiere la Constitución, es la forma más deleznable y peligrosa de corrupción.
Pretender arroparse en un "frente", huérfano de otras organizaciones para autoconferirse la condición de "conciencia social" de todos los panameños dedicándose sólo a causas en las que lo que motiva es un evidente afán de figuración, mientras se guarda cómplice silencio respecto de cientos de causas menores, que no por tales son menos importantes y que afectan al igual número de panameños humildes acerca de las cuales nada hace o dice el mal nombrado "frente", no sólo refleja su veleidad por los grandes titulares, sino que constituye una muestra de oportunismo.
Normalmente, estas organizaciones adoptan nombres que reflejan no sólo su composición sino también sus intereses. No obstante, en algunos casos, ello no es así. Es el caso del denominado "Frente Anticorrupción", uno de los que el nombre no parece reflejar ni la verdad de su constitución, ni sus fines; vemos, por "Frente", se entiende en una de sus acepciones, a una coalición de organizaciones que se proponen el objetivo de luchar contra la corrupción, lo cual es un propósito además de noble, necesario.
Sin embargo, se hace necesario predicar con el ejemplo, y uno de los peores vicios, y formas como se expresa la corrupción es la alteración de la verdad, por lo tanto, el denominado "frente" debiera, a la luz de la verdad, informar al país al que dice defender, cuáles son los grupos que lo constituyen. Adoptar este nombre como un mero cumplimiento formal es además de oportunista, una forma de echar a perder la percepción que la sociedad tiene de la seriedad de las denominadas organizaciones de la sociedad civil lo cual es corrupto.
De la misma forma, valerse de un nombre, como una especie de ropaje para accesar a los medios de comunicación y satisfacer sus "necesidades de protagonismo" es, además de patológico, corrupto; y lo que es más grave, desconocer en su accionar, principios tan caros para los hombres como la presunción de inocencia que impone el tratamiento respetuoso a toda persona a quien no se le haya vencido en juicio a través de un proceso justo, en donde se le hayan respetado todas las garantías que le confiere la Constitución, es la forma más deleznable y peligrosa de corrupción.
Pretender arroparse en un "frente", huérfano de otras organizaciones para autoconferirse la condición de "conciencia social" de todos los panameños dedicándose sólo a causas en las que lo que motiva es un evidente afán de figuración, mientras se guarda cómplice silencio respecto de cientos de causas menores, que no por tales son menos importantes y que afectan al igual número de panameños humildes acerca de las cuales nada hace o dice el mal nombrado "frente", no sólo refleja su veleidad por los grandes titulares, sino que constituye una muestra de oportunismo.