Frontera: para que estalle la paz
Panamá debe establecer sus estrategias y articulaciones para contrarrestar las repercusiones del conflicto y la crisis colombiana, que debe estar estructuradas sobre la base de una visión integral, democrática, equitativa e incluyente. Pero sin los cambios en Colombia esto no será posible. Por ello, el escenario más deseable para Panamá- el más pequeño y débil vecino de Colombia- es que la crisis colombiana derive en la consolidación de un proceso de paz integral en el hermano país, que incluya a las diferentes expresiones y actores presentes, promoviendo la participación ampliada de la sociedad, proceso que avance por la vía de la negociación política en la construcción de alternativas para los principales problemas sociales, políticos y económicos por los que atraviesa Colombia.
Este escenario no parece factible a corto plazo, pero tampoco parece posible que ninguna de las fuerzas en pugna puedan triunfar y derrotar a sus adversarios, pero cada sector tampoco parece quedar convencidos del todo de las ventajas de la paz, con relación a su posicionamiento actual. En otras palabras, parece que se mantendrá el escalamiento de la guerra combinada con las negociaciones, entendida ambas como partes de un solo proceso.
Todo esto es un desafío a la sociedad civil colombiana y a la comunidad internacional, en cuanto a pensar y realizar estrategias alternativas para coadyuvar a favor de la paz, y lidiar con el continuo deterioro de los derechos humanos que genera la situación en Colombia y en los países vecinos. La agudización del escalamiento bélico que provoca el Plan Colombia, va a resultar en mayores costos humanos, por lo que urge aumentar la disponibilidad y capacidad de proporcionar la asistencia humanitaria de las víctimas de la guerra, y presionar para incidir de diversas maneras en la construcción del proceso de paz y los fundamentos sociales de desarrollo, equidad y democracia; levantar la reconstrucción del país, y sus relaciones con sus vecinos.
Para ello Panamá debe posicionar su estrategia sobre la base de estos principios: Neutralidad frente al conflicto en función del respeto al derecho de autodeterminación de Colombia, y de no-intervención en sus asuntos internos. Salvaguardar y defender nuestra soberanía de cualquier agresión externa. No aceptación de ayuda internacional que condiciones el apoyo o participación en el desarrollo del Plan Colombia. Afirmar los principios de civilidad democrática y soberanía, en función de impedir reediciones del militarismo o militarización argumentando el enfrentar el conflicto colombiano. Participación activa en apoyo a los procesos de paz en Colombia, a través de la mediación u otra forma útil para el logro de este objetivo. Promoción de los derechos humanos de las víctimas de las guerras, mediante la asistencia humanitaria. Priorización de la región de la Frontera Este como área fundamental para el desarrollo nacional, fortaleciendo el poder local y la participación ciudadana. Desarrollar una política exterior y de seguridad democrática, transparente y de permanente consulta con todos los sectores nacionales.
Tomando en cuenta la gravedad de la situación colombiana y las repercusiones en la realidad nacional, deberíamos convocar en Panamá un Encuentro Nacional Frontera Este en la línea metodológica de los Encuentros Panamá 2000 y Visión Nacional 2020, con la finalidad de dialogar ampliamente con todos los sectores nacionales y tomar acuerdos concertados. De esta instancia podría desprenderse la constitución de un Grupo de Monitoreo Frontera Este, que perseguiría:
Monitorear las repercusiones de la situación colombiana tanto en la región Frontera Este y en el país, bajo la óptica de los derechos humanos, a fin de evaluar los diversos impactos en sociales, económicos, ambientales en especial en la población vulnerable.Difundir en todos los sectores nacionales las diversas repercusiones mencionadas, garantizando el derecho a la información de la sociedad panameña.Relacionarse y coordinarse con iniciativas similares en otros países. Monitorear las acciones realizadas desde el gobierno, sector privado, partidos políticos y sociedad civil en función del desarrollo integral y participación ciudadana en la región, y sobre la base de esto recomendar y promover acciones beneficiosas dirigidas a mejorar nivel y calidad de vida de la población.
El grupo de monitoreo estaría compuesto por asociaciones y grupos de la sociedad civil panameña. La idea es que estalle la paz y no la guerra y la violencia como repercusión de la crisis colombiana.
Este escenario no parece factible a corto plazo, pero tampoco parece posible que ninguna de las fuerzas en pugna puedan triunfar y derrotar a sus adversarios, pero cada sector tampoco parece quedar convencidos del todo de las ventajas de la paz, con relación a su posicionamiento actual. En otras palabras, parece que se mantendrá el escalamiento de la guerra combinada con las negociaciones, entendida ambas como partes de un solo proceso.
Todo esto es un desafío a la sociedad civil colombiana y a la comunidad internacional, en cuanto a pensar y realizar estrategias alternativas para coadyuvar a favor de la paz, y lidiar con el continuo deterioro de los derechos humanos que genera la situación en Colombia y en los países vecinos. La agudización del escalamiento bélico que provoca el Plan Colombia, va a resultar en mayores costos humanos, por lo que urge aumentar la disponibilidad y capacidad de proporcionar la asistencia humanitaria de las víctimas de la guerra, y presionar para incidir de diversas maneras en la construcción del proceso de paz y los fundamentos sociales de desarrollo, equidad y democracia; levantar la reconstrucción del país, y sus relaciones con sus vecinos.
Para ello Panamá debe posicionar su estrategia sobre la base de estos principios: Neutralidad frente al conflicto en función del respeto al derecho de autodeterminación de Colombia, y de no-intervención en sus asuntos internos. Salvaguardar y defender nuestra soberanía de cualquier agresión externa. No aceptación de ayuda internacional que condiciones el apoyo o participación en el desarrollo del Plan Colombia. Afirmar los principios de civilidad democrática y soberanía, en función de impedir reediciones del militarismo o militarización argumentando el enfrentar el conflicto colombiano. Participación activa en apoyo a los procesos de paz en Colombia, a través de la mediación u otra forma útil para el logro de este objetivo. Promoción de los derechos humanos de las víctimas de las guerras, mediante la asistencia humanitaria. Priorización de la región de la Frontera Este como área fundamental para el desarrollo nacional, fortaleciendo el poder local y la participación ciudadana. Desarrollar una política exterior y de seguridad democrática, transparente y de permanente consulta con todos los sectores nacionales.
Tomando en cuenta la gravedad de la situación colombiana y las repercusiones en la realidad nacional, deberíamos convocar en Panamá un Encuentro Nacional Frontera Este en la línea metodológica de los Encuentros Panamá 2000 y Visión Nacional 2020, con la finalidad de dialogar ampliamente con todos los sectores nacionales y tomar acuerdos concertados. De esta instancia podría desprenderse la constitución de un Grupo de Monitoreo Frontera Este, que perseguiría:
Monitorear las repercusiones de la situación colombiana tanto en la región Frontera Este y en el país, bajo la óptica de los derechos humanos, a fin de evaluar los diversos impactos en sociales, económicos, ambientales en especial en la población vulnerable.Difundir en todos los sectores nacionales las diversas repercusiones mencionadas, garantizando el derecho a la información de la sociedad panameña.Relacionarse y coordinarse con iniciativas similares en otros países. Monitorear las acciones realizadas desde el gobierno, sector privado, partidos políticos y sociedad civil en función del desarrollo integral y participación ciudadana en la región, y sobre la base de esto recomendar y promover acciones beneficiosas dirigidas a mejorar nivel y calidad de vida de la población.
El grupo de monitoreo estaría compuesto por asociaciones y grupos de la sociedad civil panameña. La idea es que estalle la paz y no la guerra y la violencia como repercusión de la crisis colombiana.