Fronteras o refugios
He seguido hasta donde he podido lo sucedido entre Colombia y Ecuador, así como también las confesiones e insultos de Chávez en un problema que, aunque no parece propio, lo es y de qué manera. Me permito algunas reflexiones.
-Si el presidente Uribe hubiera podido confiar en el gobierno ecuatoriano para juntos apresar a Raúl Reyes, no dudo que alguna cooperación hubiera existido. Haber avisado de su presencia dentro de su territorio y cerca del colombiano hubiera sido suficiente para que se frustrara cualquiera operación. Además, es absurdo pensar que su presencia en ese lugar era desconocida, siendo el personaje que era.
-La relación política Ecuador-Venezuela es conocida desde hace rato. Uno con más moderación que otro, pero nada más. La conferencia de prensa del miércoles en Miraflores, los retrata de cuerpo entero a ambos.
-El haber Colombia, a través de la OEA, aceptado la incursión en territorio ecuatoriano sin autorización, es de gran utilidad a efectos de centrar el problema donde corresponde y evitar que bajo el subterfugio de la violación de la Carta, se diluya, al mejor estilo de la OEA, la verificación de la información encontrada en el sitio del ataque, que sí puede coadyuvar a comprender el alcance de los apoyos recíprocos entre esos gobiernos y las FARC, con lo que ello implica para la seguridad regional.
-Haber escuchado parte de las intervenciones durante la reunión del Consejo Permanente el miércoles, es la mejor evidencia de lo fuera de foco que está el problema. Para los denunciantes, las FARC no son lo que son y Raúl Reyes era casi un dirigente común y corriente en procura de mejoras sociales. Se desdibujó la trayectoria de décadas del grupo insurgente y los miles de asesinatos y secuestros que le ha costado su accionar a Colombia. El minuto de silencio por el "mártir" abatido, más que demagogo, es una bofetada a la conciencia de la región y a las víctimas directas e indirectas de las FARC de cuyos derechos humanos los denunciantes parecen olvidarse convenientemente.
-Con la OEA tiene Colombia que andar con cuidado. Ha sido prudente que no haya existido condena aún contra el vecino país y que la misión la encabece el Secretario General y los Embajadores de Panamá y Brasil, dos países que tienen que ayudar a una solución justa del problema por lo que significa Colombia para sus intereses y relaciones. Su informe lo conocerán, entiendo, los cancilleres convocados para el 17 de marzo en una reunión extraordinaria de consulta. Todos esperamos que por lo menos para esa fecha, los datos y documentos hayan pasado a manos de la OEA y que no le saquen el cuerpo a la verificación de los mismos so pretextos técnicos o de otra naturaleza. Gran responsabilidad tiene la misión.
-Venezuela tiene un peso importante hoy en la OEA y, salvo mejor criterio, la consecución de los votos para obtener una condena a Colombia le puede resultar fácil. Creo que cuenta con una buena parte, sino todos, los votos del CARICOM y de América Latina de seguro Nicaragua y Bolivia, que han sido obvios, más otros cuantos que por "ideologías" o por petróleo barato, pueden apoyar la resolución la cual pondrá de seguro por delante la violación territorial para hacerla "potable".
-Cierto es que haber incursionado en territorio ecuatoriano es un hecho grave y violatorio de claras normas internacionales. Pero no menos cierto es que las FARC han estado atacando a Colombia desde esos territorios, con variados disimulos de "propósitos humanitarios", que han servido de buen escudo, hasta ahora. Pero esto me recuerda cuando a Noriega se le protegía con la diplomacia argumentando que el principio de autodeterminación y de respeto a la soberanía se estaba violentando en Panamá, en abierto desconocimiento a las innumerables pruebas de violación de todos lo derechos humanos y libertades políticas por parte de un dictador y un ejército que mantenía a todo un país de rehén y de paraíso de terroristas y narcotraficantes. Las deliberaciones de la OEA pueden encaminarse hacia allá, si no se lleva el tema al punto que para la seguridad del hemisferio representa semejante hallazgo de complicidades aparentes.
Todos debemos estar al tanto de lo que ocurra. Hoy es Colombia, mañana podemos ser más, ante un proyecto que busca exportar revoluciones trasnochadas y eliminar la convivencia pacífica y democrática regional.