Frustraciones del TLC
En las negociaciones del TLC con EE.UU. participaron tres administraciones distintas, que en una forma u otra intervinieron. Hoy esos compatriotas, en especial los que en los últimos tres años llevaron adelante las negociaciones, deben sentir una gran frustración.
Después de haber analizado las complejas disposiciones del tratado y de llegar al convencimiento de que éste era muy beneficiosos para el país, vino la etapa de discutir y explicar a los distintos sectores productivos los efectos que para ellos tendrían las nuevas disposiciones arancelarias. Posteriormente, los negociadores tuvieron la difícil tarea de hacer los planteamientos panameños a la contraparte norteamericana y llegar a un acuerdo final.
El TLC fue consecuentemente firmado en Washington. La Asamblea Nacional le dio también su aprobación. Sin embargo, estos mismos diputados después fueron cómplices con el Ejecutivo en las torpes acciones que han puesto en peligro el TLC.
Frustración y decepción es lo menos que pueden sentir los que le dedicaron grandes esfuerzos por más de tres años a dicho tratado. Los panameños, en su inmensa mayoría, comparten estos sentimientos con ellos. EL TLC es difícil, por no decir imposible, que pueda ser aprobado por el Congreso estadounidense este año, y en el 2008 menos posibilidades existen por ser este un año político en EE.UU. Peor aún si en el 2009 llega a la presidencia de ese país un demócrata, en especial Hillary Clinton, se hace aún más difícil el que el Senado lo haga una realidad.
Los responsables únicos de este fracaso por nuestra torpeza, vuelvo a repetir, serán el Gobierno y la Asamblea.