¿Fue un buen negocio el Fondo Fiduciario?
El Fondo Fiduciario para el Desarrollo fue creado por el gobierno de Pérez Balladares como depositario de los recursos obtenidos por la privatización de las empresas de utilidad pública. Como idea es interesante: En lugar de dilapidar los dineros de la venta de esos activos en planilla y otros gastos efímeros, se guardarían para “la posteridad” y sólo sus rendimientos o intereses se podrían usar -y únicamente para inversiones sociales.
Si embargo, a cambio de obtener mayor valor por el 49% de las acciones de dichas empresas –que fue lo que vendió el Estado-, los compradores obtenían: Un contrato de administración exclusiva y una situación de monopolio o, en el peor de los casos (para ellos), de oligopolios por un periodo bastante largo y otros beneficios contractuales. La pregunta que surge sobre las bondades del negocio es independiente, pero no excluyente, de las consideraciones sobre el estado actual de los mercados financieros. ¿Hubiera sido mejor otro modelo para romper con los ineficientes monopolios estatales? Por supuesto que los modelos rusos y argentinos de atraco en despoblado a sus respectivas naciones, transfiriendo monopolios públicos a manos privadas por una bicoca y sin abrir el mercado a la competencia son los peores, pero existían otras opciones que pudieran haber sido de mayor conveniencia.
Por ejemplo, se pudo haber abierto el mercado de las telecomunicaciones y de la energía a la competencia sin privatizar las empresas estatales y forzándolas a competir con las empresas entrantes, con todas sus desventajas y ventajas iniciales, ya que si bien eran empresas arterioscleróticas también ocupaban la posición dominante del mercado. Otro modelo hubiera sido la venta de las empresas estatales y la apertura simultánea del mercado a la competencia; otro, no vender las empresas estatales, abrir a la competencia y repartir entre los ciudadanos -los supuestos dueños, según nos dijeron siempre- acciones de por lo menos la mitad del capital de la empresa que luego se podrían transar en bolsa.
¿Cuánto nos ha “rendido” el famoso Fondo Fiduciario vs. cuánto es el neto entre la inversión inicial de las empresas compradoras y las remesas que han salido del país a sus accionistas? ¿Cuánto hemos tenido que pagar los usuarios en un mercado inicial sin competencia y cuánto hubiéramos pagado en un mercado competitivo. Contestando estas preguntas sabremos si fue un buen negocio, o no.