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Fuga de cárceles


El problema sobre las fugas de nuestras cárceles de peligrosos delincuentes, específicamente asaltantes de bancos y narcotraficantes, acredita que lo afrontemos con eficacia. Obviamente, esos tipos son personas con alto grado de capacidad económica que pueden gratificar sustancialmente a sus custodios para que les faciliten la fuga, cosa difícil de lograr si no hay quienes se vendan.

A ese tipo de detenidos no les debe resultar difícil pagarle a uno o más de sus custodios el equivalente a dos o tres años de sus respectivos sueldos para que los dejen libres. En consecuencia, lo que procede es tomar medidas efectivas para que los custodios no sucumban a la tentación de una jugosa oferta para ayudar a una fuga. Un buen remedio sería legislar en el sentido de que cada uno de todos aquellos que resulten implicados en la fuga de un detenido, no importa en qué tipo de colaboración, tendrán que purgar cárcel por la totalidad del resto de la pena que le faltaba al fugado por cumplir, más una suma adicional.

No dudamos de que una medida así, constituiría un método eficaz para frenar las tentaciones de los custodios que se venden y facilitan fugas.

101 años de Panamá América

 
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