Fuga de cárceles
Evadirse de una cárcel no es cosa fácil y menos aún si las fugas son frecuentes y en grupos, lo cual es muy difícil que ocurra si no se cuenta con la ayuda de los propios custodios. Actualmente, se ha destituido a nueve de ellos por considerárseles implicados y posiblemente se les aplique alguna pena, así como se les aumentará la de los evadidos a medida que los capturen. Eso no basta. Para frenar la ola actual de fugas de nuestras cárceles sugerimos que se pase una ley verdaderamente eficaz.
Merece la pena considerar que en los casos de fugas de cárceles, sin distingo del tipo de participación, tanto de los de adentro como de los de afuera y sus encubridores, a cada uno de los que se les pruebe que están implicados, se le aplique el resto de la pena del detenido a quien le faltara el mayor tiempo por pagar.
Todo esto es necesario puesto que de entre los evadidos hay individuos hartamente peligrosos que volverán a cometer sus fechorías una vez libres.
Comprendemos que este tipo de ley podría parecer draconiano, pero en ocasiones y situaciones como la de la inseguridad que nos aqueja, es propicio revisar si se hace indispensable.