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Fuga de cárceles, otra vez


Volvemos sobre este tema con la esperanza de que algún diputado de la Asamblea Nacional o algún funcionario de la Administración se interese en promover una ley que contribuya a impedir, o al menos, procurar la reducción de las fugas de nuestras cárceles, que se están haciendo comunes. Es ya muy alarmante el cuadro que ofrecen tales evasiones de reclusos que, en la mayoría de los casos, no pueden efectuarse sin la colaboración de algunos de sus propios custodios. En nuestras cárceles hay reclusos miembros de redes poderosamente económicas mediante lavado de dinero y narcotráfico purgando largas penas y cuyos compañeros desde fuera están dispuestos a negociar y pagar bien para lograr su libertad.

Nosotros hemos expuesto antes, y lo reiteramos ahora, que conviene establecer mano dura. En los casos de fugas de reos ya sentenciados y cumpliendo sus respectivas penas, a cada uno de los que colaboraron con ellos para la evasión y sin distingo del grado de participación o colaboración, que se  les imponga la totalidad del resto que le faltaba por cumplir al evadido y una pena adicional. Y en los casos de prisioneros no juzgados aún, que a cada uno de los implicados en su fuga se les aplique la totalidad de la pena que se le habría impuesto al evadido si tras su respectivo juicio se le hubiera condenado.

101 años de Panamá América

 
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