Fuga de reos
Con inusitada frecuencia, los medios de comunicación nos vemos precisados a reportar sobre la fuga de personas que estaban recluidas en centros penitenciarios, en calidad de detenidos o condenados por la comisión de delitos. Algunas se producen con complicidad evidente de los custodios y policías encargados de la vigilancia y seguridad de las cárceles.
Pero también se dan fugas cinematográficas, cuando reos son llevados fuera del penal, a prestar alguna declaración o a atenderse de dolencias físicas, como ocurrió el viernes en la capital.
Hace unos años, llamó poderosamente la atención de los defensores de los derechos humanos, la imagen de un reo que era llevado a declarar a la Fiscalía, con las manos y los pies atados con grilletes y cadenas.
Ese aseguramiento debe procurarse para quienes por alguna diligencia jurídica o médica urgente deben salir de los centros penitenciarios. Lo ideal, sin embargo, sería que la atención médica fuera brindada en los mismos centros de reclusión, por médicos del Ministerio de Salud.